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Los medios y los días

Eso, más mujeres

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12 jul 2021 / 04:00 h - Actualizado: 12 jul 2021 / 04:00 h.
"Los medios y los días"
  • El secretario general del PSOE y presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. EFE/Chema Moya
    El secretario general del PSOE y presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. EFE/Chema Moya

Mi país es el más progresista: 22 miembros de gobierno, de ellos, 14 mujeres, ¿quién da más? Yo sí doy más: me gustaría que en lugar de Pedro Sánchez estuviera Isabel Díaz Ayuso. Primero quiero que Sánchez me demuestre que puede con los catalanistas díscolos y que vea síntomas claros de que caminamos por el siglo XXI y no por el XIX y por el XX con Franco, Franco, Franco. Quiero que el simplón pero zorrete de Biden le tenga más respeto y que incluso Sánchez se reúna con Putin, Xi Jin Ping y todos los dirigentes de nuestros países hermanos de América para demostrarle a Biden que la vida no es él sólo y que Estados Unidos se llama EEUU de América y no América. Y quiero que se reúna con el rey de Marruecos y le haga saber que en España mandamos los españoles y que le vamos a devolver sobre la marcha a los escudos humanos que nos envía de vez en cuando.

Me parece muy bien que Sánchez designe mujeres y representantes del colectivo gay como es el señor Marlaska, a mí eso me da igual, yo lo que quiero son personas competentes, críticas, sus condiciones y géneros me traen sin cuidado siempre que tengan arrojo y sentido patrio de la dignidad. Doy por supuesto que las mujeres -al igual que los hombres- son competentes en sus puestos -en principio- y que ellas -como ellos- han sido seleccionadas por tal causa, no por presumir de moderno y convertirse el señor Sánchez en una especie de califa entre todas las mujeres. Lo que hace Sánchez les chifla a los movimientos feministas del mundo entero pero el mundo y un país no se gobiernan con gestos sino con las personas adecuadas.

La única vez que me acerqué a IU para comprobar lo que se hacía por dentro me encontré con un desbarajuste en el que cada dirigente tenía un periodista para él que no se coordinaba con los periodistas de los demás dirigentes. A su vez, algunos de esos dirigentes no tenían química entre ellos y en una ocasión, en una agrupación, estaban elaborando propuestas de listas y como decían que faltaba una mujer apuntaron a una que no iba jamás a reunión alguna y era familiar de uno de los presentes que sí iba a las reuniones. Salí de allí disparado, en mi casa y en la investigación y la docencia se está mucho mejor porque no había condiciones objetivas de cambio desde dentro. Eran los principios del siglo XXI. Miren dónde está IU, nunca debió ser fundada. En realidad, la izquierda, por ahora, no tiene nada que hacer, por mucho que esté en el gobierno y por mucho que entren mujeres en él. Pero ya veremos los hechos, lo anterior es sólo una hipótesis que se deriva de la experiencia, el estudio y la observación.

Hace poco leí en un texto feminista-marxista que “la revolución será feminista o no será”. ¡Madre mía! Si me apetece y tengo curiosidad por ver a Ayuso en la Moncloa es para comprobar si se dejan de decir estas y otras muchas idioteces en España o, al menos, si se dicen que no estén en el primer plano del pensamiento riguroso que guíe a un país hacia la igualdad de mujeres y hombres. O, mejor dicho, hacia la equidad. Es que ideas de ese calibre le están haciendo un daño tremendo a la propia izquierda. Las mujeres que son de verdad feministas actúan como tales, defienden sus derechos sin demagogias, sin crispar al sexo contrario, sin, como en este caso, falsificar la Historia porque las mujeres han estado siempre acompañando a los hombres en todas las revoluciones. La primera ministra del mundo contemporáneo se llamó Alexandra Kolontai y la nombró Lenin. Claro, ellas quieren no ser acompañantes sino protagonistas únicas, lo cual les crea a los revolucionarios otro problema: ahora no sólo deben combatir a los hombres opresores sino a las supuestas mujeres revolucionarias que se supone que están en su bando, el enemigo está dentro, unido a otros hombres, porque lo humanos siempre están en pugna, dentro y fuera del grupo.

“La revolución será feminista o no será”, un disparate de los muchos que se largan así como así en España, sin conocimiento de nada. Una de las que lo hacen es Carmen Calvo, otra, Isabel Celaá, a las dos, puentes de plata para que se larguen con viento fresco. Pero mientras quede Irene Montero no estaremos a salvo. Me dirán ellas: “a salvo de machistas como tú”. Me trae sin cuidado, tengo la fortuna de conocer a muchas mujeres brillantes de derechas y de izquierdas. Lucho contra la estupidez, estúpidos y estúpidas, me es indiferente. ¿Qué es la estupidez? La manía de arreglar el mundo sin base o con poca base empírica y cognitiva y el hecho de tirar piedras contra el propio tejado, siendo más enemigo de tu país que los propios enemigos externos. A un país se le ama o se le acepta como a un ser humano: con sus cosas buenas, malas o regulares, que ya otros sujetos externos a él se encargan de intentar desacreditarlo.


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