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Albatros

Europinchazo

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Jesús Ollero ollerista
12 jun 2021 / 04:00 h - Actualizado: 12 jun 2021 / 04:00 h.
"Albatros"
  • Europinchazo

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Causa cierto sonrojo, porque la vergüenza hay que guardarla para temas de una gravedad verdaderamente potente, cómo nos la cogemos con papel de fumar en este país que se ríe de la doble moral yanki pero en el que causa cierto temor el qué dirán por vacunar a la selección española de fútbol para jugar la Eurocopa, torneo en el que por cierto España tiene una sede en la que el equipo nacional va a jugar toda la primera fase. Con la de cosas que nos están pasando a todos, como para no entender que vacunen a unos chavales privilegiados y perfectos de salud sencillamente para que un superevento del que participamos se afronte con las mínimas garantías médicas.

No vayamos a entrar en que el deporte no es tan importante y en que hay otros colectivos más prioritarios porque es tan obvio que no merece ni 10 segundos, pero vivimos en un país maravilloso en el que mientras no pase nada o no sepamos nada da la impresión de que no es posible solucionar situaciones perfectamente evitables. En unos días empezará la vacunación de los treintañeros y la previsión de la Junta era cubrir el tramo entre 16 y 39 años durante las semanas de verano (todo va tan rápido que los treintañeros empiezan la semana que viene). No parece ningún abuso, ni de lejos, haber blindado a la selección con 50 pinchazos a su debido tiempo.

La UEFA, simplemente recomendando vacunar a todas las expediciones (jugadores más técnicos, etc) habría dado a cada gobierno y federación nacional la justificación suficiente para pinchar a los chavales y que la Covid-19 no fuera una variable relevante para los partidos del torneo (¿recuerdan al Granada jugando con juveniles porque no le aplazaron un partido ante un brote? Pues eso). Hablamos de recomendar, porque chico el papelón del ente suizoeuropeo intentando imponer PCR a todo espectador que quisiera ver los partidos en la Cartuja, tema afortunadamente atajado por la Junta apelando a la regulación vigente.

Federación y Gobierno, con perdón de la expresión, han torpeado de manera inexplicable. Un Europinchazo. El equipo olímpico en proceso de vacunación, la mayoría de selecciones de la Eurocopa cubiertas o al menos con su plan previsto ejecutado, y el equipo español trabajando en el alambre porque aparecen dos positivos en la preconvocatoria de 24 (podían ser 26, pero Luis Enrique es así de peculiar) y todos a rezar para que se quede en dos y el lío no vaya a mayores mientras entrenan aparte los jugadores repescados de vacaciones por si acaso.

Pensemos por un momento que, burbuja sí o no, varios jugadores dan positivo con el campeonato empezado. Y volvamos al principio. Después de ‘aprobar’ la vacunación y volver a dejarla en suspenso, Luis Enrique dijo basta en público, forzando a agilizar la cuestión: Pfizer para los que han pasado la Covid y Janssen para el resto, menos Sarabia (vacunado en el PSG). Si el seleccionador no se queja en público, ¿no se resuelve el tema? Dos ministerios echándose la pelota entre sí, la Federación ni se inmuta, y lo cierto es que con los plazos de inmunización de las vacunas, recibirlas el viernes 11 implica completar el proceso el viernes 26, víspera de octavos de final. Para entonces se habrán jugado 36 partidos del torneo (toda la primera fase) y faltarán 15. Si hubiera sido sólo Pfizer, los jugadores que no habían pasado la Covid habrían estado inmunizados con el torneo terminado. Bien mirado, las vacunas han permitido a Luis Enrique que se deje de criticar la lista de convocados. A ver si al final íbamos a acabar pinchando la pelota...


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