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Evitar el peor infierno en el planeta

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05 oct 2022 / 13:28 h - Actualizado: 05 oct 2022 / 13:28 h.
  • Evitar el peor infierno en el planeta

Los bombardeos atómicos de Hiroshima y Nagasaki fueron dos ataques nucleares ordenados por Harry S. Truman, presidente de los Estados Unidos, contra el Imperio del Japón el 6 y el 9 de agosto de 1945, ataques que crearon una herida irreversible en la historia de la humanidad. Los conflictos bélicos desde esa fecha siempre se han basado en una beligerancia cruel, pero que nunca implicó el uso del arma llamada por muchos “arma final”. La llaman 'final' precisamente porque no contempla otro comienzo: simplemente es el fin de todo.

En estas semanas como dardos envenenados nos llegan una y otra vez declaraciones devastadoras de dirigentes del Kremlin o del mismo Putin sobre un posible ataque nuclear provocando una reacción en el campo contrario declarando que se produciría en ese caso una contraofensiva; como decir que se respondería con la misma brutalidad para que ganaran los “nuestros”. ¿Ganar qué, el fin de la especie humana?

Es nauseabundo el grado de arrogancia de los dirigentes rusos y, por el otro lado, la incompetencia y la superficialidad de los dirigentes europeos y americanos que parece que juegan una partida de póker sin tener en cuenta que los que pierden no son ellos sino la familia humana. Da la sensación que lo único que interesa es seguir alimentando un conflicto bélico sin importar las víctimas. ¡Como si esta guerra y todas las guerras que se combaten en este momento en el mundo tuvieran que mantenerse vivas solo para apoyar los macabros intereses de los armamentistas, una actividad que no plantea dudas sobre sus prioridades económicas sobre la extinción misma de la vida humana en el planeta!

Con las guerras nadie gana y menos con una guerra nuclear. ¿Quién nos queda en política que vele por los intereses generales y no por el interés de esos pocos dirigentes u oligarcas de las armas, sin ética, que distribuyen muerte a través de un negocio sin visión de bien común?

Para salir de esta pesadilla se necesita retomar el camino tortuoso y difícil de las negociaciones, del diálogo, de los encuentros. Las generaciones que nos precedieron después de Hiroshima conocían bien el escenario de muerte que produjeron esas guerras y garantizaron durante casi 70 años que la especie humana podría continuar su existencia a pesar de la bomba atómica.

Es simplemente desconcertante, indecente y diabólico que alguien hoy cuestione esa paz conseguida e insinúe posibles escenarios de guerra nuclear. Es necesaria una movilización de las conciencias y de la política. La gente de paz y de buena voluntad tendríamos que hacer oír nuestra voz sobre las decisiones que afectan a este inminente futuro. Hay que evitar como sea el más crudo invierno e infierno en el planeta.


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