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La vida del revés

¡Feliz cumpleaños, Guantánamo! o la vergüenza de todos

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11 ene 2022 / 07:23 h - Actualizado: 11 ene 2022 / 07:28 h.
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  • ¡Feliz cumpleaños, Guantánamo! o la vergüenza de todos

Tras los atentados del 11-S, en los que murieron miles de personas sepultados en las torres gemelas, en el Pentágono y entre los restos de un avión derribado en mitad del campo, llegaron a Guantánamo los primeros 20 presos sospechosos de ser terroristas yihadistas. Eso fue el 11 de enero de 2002. El presidente de Estados Unidos era, en ese momento, George W. Bush.

Desde aquel día, han pasado cientos de personas por la gigantesca base militar situada en la isla de Cuba. Los abusos han sido muchos, las injusticias se amontonan, las torturas se han multiplicado, y Guantánamo se ha convertido en el icono de la sinrazón de Occidente. Los distintos presidentes estadounidenses que han pasado por la Casa Blanca prometieron cerrar esa cárcel tan perniciona y no han sido capaces.

No vale todo incluso si los malos son muchos y su violencia sanguinaria. No vale todo porque caer en la trampa del ‘ojo por ojo’ nos coloca en el mismo plano y al mismo nivel que esos terroristas que son, efectivamente, animales rabiosos. Y no vale todo porque por Guantánamo han pasado personas inocentes a los que han destrozado la vida para siempre, personas que sufrirán secuelas el resto de sus vidas. ¿Cómo es posible que algunos de los que están retenidos en Guantánamo puedan seguir allí por tiempo indefinido? No podemos perder de vista y defender, cueste lo que cueste, las libertades individuales que tanto trabajo han costado conseguir.

El miedo bloquea a las sociedades y ese bloqueo hace que se den por buenas actitudes y formas inaceptables y vergonzosas. Por eso creo que conviene recordar un poema escrito por el pastor luterano alemán Martin Niemöller y que cada uno saque sus propias conclusiones.

«Cuando los nazis vinieron a llevarse a los comunistas,

guardé silencio,

ya que no era comunista,

Cuando encarcelaron a los socialdemócratas,

guardé silencio,

ya que no era socialdemócrata,

Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas,

no protesté,

ya que no era sindicalista,

Cuando vinieron a llevarse a los judíos,

no protesté,

ya que no era judío,

Cuando vinieron a buscarme,

no había nadie más que pudiera protestar».


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