domingo, 23 enero 2022
22:02
, última actualización
Los medios y los días

Fin de año caótico y a 25 grados

Image
31 dic 2021 / 04:00 h - Actualizado: 31 dic 2021 / 04:00 h.
"Los medios y los días"
  • Un día veraniego en Sevilla. / El Correo
    Un día veraniego en Sevilla. / El Correo

Oigan, no tenemos un clima “espléndido” (informativos locales de la COPE) ni temperaturas “agradables” (Canal Sur TV), lo que hay es un clima preocupante, un mal tiempo, si nos damos cuenta del contexto en el que estamos: pleno invierno, un invierno en el que hace menos frío a 1.900 metros de altitud que en una ciudad como Salamanca. No sé si esto es también por el tristemente famoso cambio climático pero de ser así no sé qué narices hacen los informadores hablando de buen tiempo con Granada a 25 grados. Este personal se quiere adaptar al gusto de sus receptores -buscando siempre el calorcito- y en realidad dan pena porque su obligación es hacerse eco de la gravedad de la coyuntura climática. Tenemos temperaturas desagradables.

Si caótico es el clima o aduladores algunos de sus cronistas, caótico también es el panorama con la pandemia de fondo y con políticos pensando en sondeos y elecciones. Hace lustros que esta democracia de urna y papeleta me provoca rechazo porque lo que hace es corromper y degradar a la propia democracia que se construye día a día pensando en el otro aun a costa de la propia poltrona, ¿quién actúa así? “Sí, la crisis se puede arreglar pero entonces pierdo las elecciones”, decían algunos cuando el problema financiero que arrancó en 2007-2008. Pues eso es la democracia, lo otro es asunto de tiranos y dictadores, a los políticos los ponemos ahí para que lleven a cabo un ejercicio de empatía que exige tener oficio y beneficio en la vida cotidiana para ser libre y, además, resultar alguien relevante en la gestión y en lo intelectual, todo lo contrario de lo que vemos ahora: unas personas que echan los dientes en un partido y que no tienen donde caerse muertos si el partido no les paga las sepulturas.

El caos se ve en cómo se afronta la pandemia, ya descaradamente en forma de “la bolsa o la vida”, a la manera darwiniana pero con prejuicios morales y éticos. Las cuarentenas, que nunca fueron cuarentenas, son ahora septenas o “quinquenas”. ¿De qué sirve que unas zonas de España regulen y prohíban si otras lo permiten todo? Si ya un estornudo por Covid de una persona en Sudáfrica infecta a otra de Villanarices del Membrillo, ¿cómo impedir que un madrileño no le pase el virus a un vasco o a un manchego? ¿Por qué unas discotecas de Madrid con capacidad para más de 10.000 personas van a todo trapo y los campos de fútbol, al aire libre, al 75 por ciento de su capacidad? Las chorradas más grandes jamás contadas están despidiendo 2021 y ahora sigue 2022 con las mismas pamplinas ampliadas porque aquí todo el mundo piensa en clave de elecciones y de que no se agrave más la economía sin colocar verdaderos remedios, ya se está distribuyendo el dinero de la UE de manera clientelista, hacen falta los hombres de negro de la UE, no hemos salido del XIX con sus corrupciones políticas, necesitamos un papá que nos vigile por falta de madurez.

Para esto que ocurre en los momentos actuales se tenía que haber aplicado desde que empezó la pandemia la ley darwinista que pretendían los bárbaros anglosajones Trump y Johnson. “Calculo que se me van a morir 300.000 ciudadanos con el virus pero esto tiene que seguir adelante”, afirmó, más o menos, en una ocasión, Trump, que terminó en manos del bicho y se salvó, a su edad, con pastillas. Y Johnson se hacía el machote hasta que acabó en una UCI. Pues eso es lo que hubiera sido lo correcto, que se mueran los feos y los débiles y ahora tal vez tendrían inmunidad los que hubieran sobrevivido gracias a las reacciones naturales de nuestro cuerpo, sin vacunas, hasta que llegaran. Han llegado y ahora se está aplicando lo de la bolsa o la vida, salgan y vayan adonde quieran que esto tiene que seguir adelante, consuman, consuman, consuman, sólo por prejuicios propios de anémicos mentales algunos aplican limitaciones. En estos momentos las hormigas están a buen recaudo -aunque ya veremos con este calor si no salen- pero comprobaremos pronto cómo no se han extinguido, se han pertrechado de comida antes, en eso los humanos somos más torpes, cada especie con sus características.

La característica de la democracia es que no es democracia sino votocracia. Y los medios son sus voceros, da vergüenza oír y leer a unos medios haciendo campaña electoral andaluza a favor del PP (COPE) o del PSOE (SER), ya sé que eso es lo que los receptores quieren y los periodistas tienen que comer mientras que otros nos tragamos los sapos de noticias sin contrastar y con toda una intencionalidad partidista. En lo que a mí se refiere, a todo se acostumbra uno, incluyendo esta manipulación descarada de un periodismo que ni es libre, como predica besándose a sí mismo, ni tal vez lo haya sido nunca. Sin embargo, no hay que dramatizar, uno atiende la propaganda de los voceros y luego se diversifica por numerosos medios y por otra documentación para intentar enterarse de qué va esto y huir del caos. Creo que ésa es la responsabilidad de todo buen ciudadano demócrata. Afortunadamente, por fin existe el pluralismo real, no ese dualismo simplón PP-PSOE transmitido al periodismo.


Edictos en El Correo de Andalucía Empleo en Sevilla