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Pasa la vida

Fondo de armario para echarle las culpas al lucero del alba

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Juan Luis Pavón juanluispavon1
31 ago 2021 / 12:22 h - Actualizado: 31 ago 2021 / 12:23 h.
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  • Fondo de armario para echarle las culpas al lucero del alba

Septiembre llama a tu puerta. El mes que comparte con enero ser el tiempo con más promesas de propósito de enmienda. En España hay una que no arranca ni a la de tres. Asumir la responsabilidad por lo que acontece en el presente. Y las consecuencias de lo que sucede por activa o por pasiva. Porque se ha instituido endosarle las causas y las culpas al prójimo. El sentido de la irresponsabilidad está demasiado extendido. Uno de los primeros síntomas de este contagiosa costumbre se aprecia en el ámbito escolar y en su entorno social, donde los niños y niñas aprenden a decir: “He aprobado / Me han suspendido”. Y en esas estamos desde la edad barbilampiña a la canosa. En la gran evasión. Más grande aún que la evasión fiscal. Evadir el reconocimiento de culpa.

Comienza el verdeo en el país de los olivares mientras la nación entra caldeada en la rutina de septiembre para recrudecer la precocinada dieta de poner verde a quien sea más cómodo culpar sobre los problemas viejos y nuevos. Llega la hora de quitarse el muerto de encima. La Champions de echar balones fuera. La que se avecina con la inflación galopando, con el empecinamiento de los adultos que ni se vacunan del covid ni permiten que se vacune a sus hijos, con el paro juvenil consagrado como tradición, con la tentación de precarizar aún más el empleo en muchos sectores profesionales, con el sistema judicial perennemente colapsado, con la botellona insumisa, con el machismo subrepticio de las telenovelas turcas, con el desahogo de quienes perpetran la doble fila en hora punta. Pasa lo que pasa, y mientras se practica el encogimiento de hombros, por ejemplo cada vez que las fuertes lluvias y ventoleras desarbolan una playa y su desmedido urbanismo de primera línea, se tira de catálogo para echarle la culpa a Doña Imprevisión y a Don Cambio Climático como si fueran el dúo Pimpinela.

Apliquemos el humor como prueba del algodón y disolvente al entarimado de los pretextos. Con el estribillo de 'La culpa fue del cha cha cha', la canción de Gabinete Caligari, para ambientarse y culpar al lucero del alba de cualquier fallo, negligencia o fracaso, cabe contribuir a incrementar notablemente y con sarcasmo el catálogo de referencias del pasado a las que atribuir los males del presente y del futuro. ¿La culpa de que no se resuelva el paro estructural? Sin duda, el culpable es el conde-duque de Olivares. ¿La culpa del sistema tarifario del consumo de electricidad? Culpen a Don Cicuta y los Tacañones. ¿La culpa de la falta de médicos y enfermeros para la demografía española? Eso es culpa de los últimos de Filipinas. ¿La culpa de que el Barça tenga una colosal ruina? Está clarísimo, es por culpa del tridente Viriato-El Cid-Almanzor. ¿La culpa de que en algunos juzgados se esté fijando para 2025 la celebración de juicios sobre asuntos que requieren celeridad? Del alcalde de Zalamea. ¿Y la culpa de que mucha gente viva pensando que son los demás quienes tienen que sacarles las castañas del fuego? No se hable más, la culpa es de Luis García Berlanga, responsable de 'Bienvenido, Mister Marshall'. Por eso estamos celebrando el centenario de su nacimiento con la vista puesta en la llegada de dinero transferido desde la Comisión Europea.


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