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La Tostá

Habrá que hacerse rapero

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Manuel Bohórquez @BohorquezCas
10 feb 2021 / 08:06 h - Actualizado: 10 feb 2021 / 08:11 h.
"Arte","Justicia","Terrorismo","La Tostá","ETA"
  • Una protesta en apoyo a Pablo Hasel. / E.P.
    Una protesta en apoyo a Pablo Hasel. / E.P.

Insisten algunos dirigentes de la izquierda española en que no hay derecho a que vaya un rapero a la cárcel por “expresiones artísticas” en el ejercicio del derecho a la “libertad de expresión”, en referencia al rapero leridano Pablo Hasel, al que la Audiencia Nacional le ha dado diez días para que entre en la cárcel a cumplir una condena de nueve meses por enaltecimiento del terrorismo e injurias a la Monarquía. “Se atenta contra la libertad de expresión de un artista”, he leído por parte de quienes están en contra de la condena. O sea, otros artistas. ¿Un artista, por el hecho de serlo, es más que un periodista o que un ciudadano normal y puede enaltecer el terrorismo e injuriar a las instituciones democráticas? ¿Qué tiene eso de artístico? En el caso del rapero catalán existe el agravante de que es reincidente, pero parece que no importa. Se pone en tela de juicio la democracia española porque la Justicia ha condenado a un rapero por ejercer su arte, dicen. No, la condena es por cometer dos delitos graves y todos los ciudadanos somos iguales ante la Ley. Faltaría más que un artista tenga más derechos que un fontanero, un escayolista o un empresario, por el hecho de serlo. No voy a entrar ya en si un rapero es o no un artista, porque está claro que ejerce una actividad artística, pero si yo hiciera un artículo enalteciendo el terrorismo de ETA, el Grapo, Terralliure o Al Qaeda, seguramente acabaría en la cárcel porque cometería un delito. Todos los días van ciudadanos a prisión en nuestro país porque han cometido infracciones de distinta índole. El Gobierno quiere que los artistas tengan un trato a parte y que no puedan ir a la cárcel por meterse con la Corona o cualquier otra institución. O sea, carta blanca para quienes quieran, cantando, pintando o escribiendo sonetos, poner como mil trapos a dirigentes políticos, eclesiásticos o militares. Esto es una barbaridad más del Gobierno y hemos perdido ya la cuenta. ¿No es contradictorio que Pablo Iglesias vea bien esta reforma en el Código Penal para dar alas a los raperos, cuando no para de ir contra periodistas y medios de comunicación? Créanme que no deseo que Pablo Hasel entre en prisión y al final habrá seguramente una solución. Pero el Gobierno se ha metido en un terreno enfangado y veremos a ver cómo sale de él.


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