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La Tostá

Herencias y herencias

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Manuel Bohórquez @BohorquezCas
02 abr 2021 / 12:07 h - Actualizado: 02 abr 2021 / 12:08 h.
"La Tostá"
  • Herencias y herencias

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Siempre que hablamos de herencias es referente a dinero contante y sonante, obras de arte, joyas o inmuebles. Pero pocas veces lo hacemos para referirnos a lo que aprendimos de nuestros padres o abuelos. Mi madre solo dejó en herencia una casita en Padre Pío que se vendió en lo que cuesta un buen coche. No era evidentemente un cortijo y fue una casa que hicimos entre todos con miles de fatigas, cuando el Ayuntamiento mandaba municipales los domingos para parar las obras ilegales, en los setenta. Pero además de esta casita dejó muebles ya inservibles, ropa y cajitas con cosas como estampitas religiosas, medallitas, rosarios, gafas, cintas métricas de sastrería y otras de escaso valor económico. Guardo una caja con sus efectos personales y es una de sus mejores herencias. Pero el más importante legado de mi madre, de cuya muerte se van a cumplir ahora cinco años y aún no he levantado cabeza, es el gastronómico. Era una excelente cocinera y todo lo que cocino en casa es de su recetario tradicional, con una variada gama de guisos caseros, que eran su fuerte. No era de pamplinas culinarias, de ese tipo de cocina con el que te quedas muerto de hambre. Un día la invité a almorzar en El Toboso, en la Gran Plaza, y pidió uno de esos platos de diseño. Era una base de crema de calabacines, creo, apenas una mancha, y encima llevaba como medallón de pescado con el que un gato se quedaría con hambre. Pepa no sabía muy bien cómo meterle el diente, y le preguntó al camarero que nos atendía: “Oiga, ¿esto es la muestra de lo que le he pedido?”. El buen señor se rió un buen rato y mi madre dejó la mitad. “Póngame dos huevos fritos con patatas, por favor”, le pidió. Sí le gustó el postre, una torrija de miel, no de leche. Mi madre era una dulcera excelente y en estas fechas de Semana Santa siempre nos hacía torrijas, pestiños, empanadillas de sidra o un brazo gitano. Disfrutar de ese maravilloso legado es una de mis asignaturas pendientes. Nunca me he puesto a hacer dulces, a pesar de que memoricé todas y cada una de sus recetas. Lo voy a intentar estos días, a ver qué tal quedo.


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