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La Tostá

Iglesias y la oposición en la calle

Manuel Bohórquez @BohorquezCas /
03 feb 2020 / 08:07 h - Actualizado: 03 feb 2020 / 08:10 h.
"La Tostá","Pablo Iglesias"
  • El vicepresidente de Derechos Sociales y Agenda 2030 del Gobierno de España, Pablo Iglesias. / EFE
    El vicepresidente de Derechos Sociales y Agenda 2030 del Gobierno de España, Pablo Iglesias. / EFE

Pablo Iglesias debería saber, puesto que no es tonto, que a la oposición en el Parlamento la tienen que controlar él sus ministros, además de los del Partido Socialista. La ultraderecha está allí representada en Vox y ahí es donde deberán dar la batalla. Pues no, está echando a la calle a militantes y simpatizantes para combatirla en los barrios, digamos pobres. O sea, el estilo que le gusta, la batahola en la calle, los escraches, la violencia que tanto le emocionaba hace años, según sus propias palabras, cuando no era medio rico.

Recordarán cuando dijo, en 2016, aquello de que “la clave del poder no está en las instituciones, está en nuestras pelotas, está en la calle”. Pues eso, como desprecia la soberanía popular, que habita en el Parlamento, quiere acabar con el “fascismo” de Vox mandando a los suyos a liarla en los barrios. “La gimnasia revolucionaria”, ¿recuerdan? La épica del choque con los antidisturbios, que es lo que le pone cachondo, o le ponía antes de colocarse la pajarita.

Este sujeto, el cuarto vicepresidente de Sánchez, pedía a los votantes la oportunidad de poder estar en el Congreso para demostrar que era posible otra manera de hacer política desde la izquierda. Ya está dentro, ¿a qué viene ahora querer echar a los suyos a la calle para que se maten con la oposición? Es verdad que Abascal, el líder de Vox, quiere dar también la batalla en la calle y que a lo mejor hay que estar ahí para restarle protagonismo. Es, según Iglesias, la manera de combatir a la ultraderecha: “Una sociedad civil movilizada para defender la democracia”.

Que este elemento, de ideas chavistas, esté en el Gobierno, sí que es un peligro para la democracia y solo hay que repasar los vídeos de lo que decía hace cuatro o cinco años para no dudar de que quiere tumbar la herencia política de verdaderos hombres de Estado, los de la Transición. Se contradice, porque asegura que fueron los comunistas quienes trajeron la democracia a nuestro país. Fueron fundamentales, es verdad, pero no fue obra solo de los suyos.

Quiere que los pensionistas, los estudiantes y los trabajadores de la sanidad pública salgan a la calle a defender los servicios públicos, sus derechos, pero el Gobierno reprocha a los agricultores “las actitudes violentas” y Marlaska manda a la policía a dar porrazos y pelotazos de goma. A Iglesias no le gusta la oposición, como no le gustaba a Chávez ni ahora a Maduro. Acaba de pisar moqueta ministerial y ya está enseñando la patita.


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