Crónicas dominicales

Ignorancias, utopías y prejuicios del gobierno

Meterse en política no es un juego, llegar a representante de los ciudadanos menos aún, exige un nivel cultural y de reflexión muy altos para no hacer el ridículo al menos desde el punto de vista científico. Y el gobierno actual lo está haciendo

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24 oct 2021 / 04:25 h - Actualizado: 24 oct 2021 / 04:00 h.
"Crónicas dominicales"
  • Eduardo Parra - Europa Press
    Eduardo Parra - Europa Press

Voy a esbozar los errores que, en mi opinión, mantiene este gobierno, debido a su ignorancia de la historia, de la realidad de la condición humana y de los prejuicios laico-religiosos que mantiene. No pretendo con ello cargar maliciosamente contra unas personas que nos están mostrando aspectos tan interesantes como la ingenuidad de la juventud, el empuje lógico de sus edades, con todo lo que ello conlleva de positivo -despertar a la sociedad, removerla, lograr avances- y negativo -retrocesos, narcisismo, soberbia, falta de humildad, falta de vida y por tanto de experiencia-.

El gobierno actual de España, sobre todo en su sector más de izquierdas, es una muestra clara de cómo el humano desea ser algo y luego debe plegar alas porque la realidad de lo que es -no de lo que quisiera ser- lo obliga a hacerlo. Sin embargo, estas personas, como todos nosotros, se ven obligadas por su psiquis a seguir adelante, muy pocos humanos son capaces de reconocer sus errores y desviarse más o menos radicalmente del camino que le da razón de ser a sus vidas. Eso sería casi como pedirle a algún devoto del Gran Poder que dejara su adhesión al Nazareno.

La izquierda y la historia

Como búsqueda de una identidad que la diferencia de otras, la clase política actual ha adoptado un evangelio que contiene mitos y dioses que alejan a sus creadores de la complejidad de la Historia. Ninguna corriente de pensamiento complejo podría admitir la supuesta bondad de la Tercera República o la “santificación” de Clara Campoamor como adalid del feminismo que este gobierno representa. Hasta la primera mujer ministra de la Historia Contemporánea, la bolchevique Alexandra Kolontai, se burlaría del feminismo oficial. En cuanto a Clara Campoamor, si hay algo bien documentado, es que abominó del camino que tomó la República y se fue de esa España republicana. Sin embargo, hay quien se ha aplicado aquello de que la realidad no le estropee una buena verborrea demagógica, como han sido los casos de las inefables Carmen Calvo o Irene Montero que, encima, están enfrentadas entre ellas.

Por otra parte, no se puede dirigir España sin sembrar o consolidar entre sus gobernados unas ideas de unidad, aunque sea en la diversidad. Es indudable que el descubrimiento y colonización de América es un hecho relevante que no se puede tirar por tierra sin más y que invita a una colectividad a sentirse orgullosa, consciente de que la Historia lleva funcionando así desde siempre y de que ayer fuimos nosotros los colonizados y después nos convertimos en colonizadores con especiales diferencias con otras potencias ocupantes. A nivel macro, todo el planeta es obra de Europa, de su ideología burguesa y en especial de sus potencias más importantes. Para bien, para mal y para las tonalidades grises. Un gobierno de España no puede ser cómplice ni siquiera sospechoso de ser cómplice de la leyenda negra contra España. Toda interpretación histórica fuera de contexto, mirada con parámetros actuales, es falsa y además torpe.

La salud mental

Hace bastantes años, la izquierda en Andalucía ya dejó muestras de su ignorancia sobre este tema planteando aquel programa al que llamó “Salta la tapia”, consistente en que los enfermos mentales abandonaran los hospitales y se fueran a vivir con sus familias. Insignes especialistas como el doctor Manuel García Jaramillo se llevaron las manos a la cabeza.

Ahora vamos en la misma dirección con objetivos llenos de mística religiosa, buenas intenciones e ingenuidad. El diario Abc titulaba con acierto el pasado 11 de octubre: Los psiquiatras alertan contra la carga ideológica de la próxima ley de salud mental. Al margen de la intencionalidad política antigubernamental que caracteriza al citado medio, encontrábamos en la información datos a mi juicio incontestables. La Sociedad Española de Psiquiatría sostiene que Podemos elabora una ley al margen de la ciencia. Hay algo que caracteriza el miedo a la libertad de la izquierda: su aversión a ciertas ciencias como la genética, para acercarse sobre todo a lo cultural, siempre suele existir un factor cultural que es el culpable de casi todo y que por supuesto es obra del capitalismo opresor, del patriarcado opresor y demás obsesiones que convierten a la ideología izquierdista en algo sustancialmente falso y emocional, un enfoque que no es patrimonio sólo de la izquierda pero que sí es utilizado habitualmente por sus pensadores más ortodoxos.

En esta ocasión, el gobierno sigue con su obsesión cultural cuando el tema ni es ni ha sido nunca tan sencillo. Un enfermo mental puede serlo por herencia genética simplemente, o por mutación en su ADN, casos de la psicosis o la esquizofrenia, de ahí que la Sociedad Española de Psiquiatría tache de ingenuo el proyecto de ley que pretende además curar sobre todo con criterios sociales más que sanitarios. Según representantes de la citada sociedad, se parte «de supuestos falsos, centrados en la pobreza, la opresión social, como origen de las enfermedades mentales. Están alejados de cualquier evidencia científica y de los problemas reales de las personas con trastornos mentales graves». La ley pretende que los médicos cuenten con el visto bueno de los pacientes para su curación o mejora, lo cual en no pocos casos es un contrasentido.

Hombre-mujer

Patriarcado opresor, he aquí la frase que se ha extendido como la pólvora y que han simplificado no pocas de sus impulsoras principales así como quienes las han asimilado acríticamente, metiendo en su grave y fundamentalista definición a tirios y a troyanos y convirtiendo al hombre en un criminal o elemento negativo en potencia o ya de facto. Al mismo tiempo, ha dado lugar a algo impresentable, repugnante y contrarrevolucionario: la lucha innecesaria contra el varón, así, en general, rompiendo una tradición de rebelión bisexual colectiva que siempre ha estado ahí, sobre todo desde los siglos XVIII y XIX, sin que ello signifique que no existiera un evidente machismo y opresión de la mujer en esas épocas.

Recomiendo a todos y me recomiendo yo a mí mismo todos los días, que estudiemos detenidamente los orígenes de lo que se llamaría después patriarcado opresor. Es una tendencia evolutiva de adaptación, según diversos autores como el sociólogo y antropólogo marxista Umberto Melotti quien ya en 1979 echaba en cara a la neofeminista inglesa Evelyn Reed que limitara el origen opresor del patriarcado a la llegada del precapitalismo y capitalismo. El mismo Melotti puntualiza que, no obstante, el avance cultural humano debe ir terminando con este indudable abuso del patriarcado contra la mujer que es lo que muchos varones están procurando en estos tiempos a pesar de que no pocos se sienten como si se les hubiera aplicado la presunción de culpabilidad en razón de su género.

Contra la concentración de medios

Hermoso deseo espiritual y marxista contra el que yo mismo he luchado y lucho y que, sin embargo, choca contra una estructura de poder mundial muy pretérita. La concentración y diversificación mundial del poder tampoco es algo nuevo traído por el capitalismo. Aunque no me guste porque va contra el derecho de los periodistas a la libre expresión y al periodismo riguroso y contra el derecho de los públicos a una información veraz que refuerce la democracia, no porque yo lo desee lo van a desear los públicos, y si un gobierno de izquierdas lleva a cabo una legislación sobre un tema tan a primera vista negativo, molestar legislativamente a una gran empresa del propio país, en este caso comunicacional, es debilitarla y al mismo tiempo atacar a la estructura de poder mundial a la que va ligada. Eso por no decir que la democratización mundial de la comunicación no está alcanzando los resultados esperados. No cualquiera está capacitado para gestionar una industria cultural en lugar de convertirlo todo en voluntarismo amateur bienintencionado.

Candidez infantil

Me ha inspirado una ternura infinita escuchar a dirigentes de Podemos afirmar que es un acto de amor hacia los demás militar en Podemos. En efecto, lo es, pero se han olvidado de añadir que es un acto de amor... propio. La filantropía es palabra hermosa que se suele usar en beneficio de uno mismo utilizando para ello a los demás. El humano no es social sino individual y el marxismo no es ideología de masas sino de minorías. Ahora bien, esto son afirmaciones propias sobre todo de un previejo materialista como yo, lo normal es que sean despreciadas y rechazadas por un cerebro joven, tenga la edad biológica que tenga. Yo me apunto a Hobbes, Nietzsche y Schopenhauer en este aspecto, no a Aristóteles ni a Rousseau.

Fiscalidad excesiva

No es un invento de las izquierdas sino de las derechas. ¿Sirve en el siglo XXI, digital? Un milmillonario puede decir y hacer: le doy a un botón y el dinero se va a otros lugares. Hace unos cinco años, las izquierdas afirmaban que iban a lograr su agosto ideológico con la tasa Tobin de forma parecida a como Henri George iba a hacerlo con el Impuesto Único en el XIX. La recaudación por tasa Tobin por Hacienda ha sido sólo el 10 por ciento de lo previsto: una miseria, 160 millones de euros en el primer semestre de 2021.

Desincentivar el ahorro. Mi primera libreta

Atacar los beneficios ahorrados, considerados excesivos o mal resguardados, aunque sean legales, es igual a huida de quienes los producen, probable aumento del paro, falta de consumo, más paro... Paul McCartney dijo una vez que su padre lo había enseñado a ahorrar y no endeudarse. Mi padre me llevó de la mano a la oficina de San Lorenzo de la entonces Caja de Ahorros San Fernando de Sevilla y me abrió una libreta con unas 100 pesetas. Las generaciones de posguerra civil tenían bien claro el valor del ahorro. Ahora sigo ahorrando y desde hace años me he abierto un plan de pensiones en un banco, un plan que lleva dos o tres años siendo atacado en su desgravación fiscal para obligarme a irme a planes de otros tipos. ¿Por qué? ¿Eso es una medida de izquierdas? Nacionalicen los bancos, desafíen a la UE, al FMI, al BM y al BCE, a ver si consiguen algo realmente de izquierdas. ¿Hasta dónde desean llegar? ¿Los dejarán?

Nacionalizar

Por ahora, si desean consumar algo tan de izquierdas -y a veces de la derecha- como nacionalizar por las bravas (la electricidad, por ejemplo), les fallará el humano y los administradores y gestores porque cuando todo está en manos del Estado la gente cree que todo es de todos y al mismo tiempo de nadie. Se corta la iniciativa y termina mandando “el pueblo” que es igual a la mediocridad que atacará y querrá librarse siempre del que más sabe y coloca el listón más alto al común de los mortales. Las jerarquías y los líderes son imprescindibles. El pueblo, en abstracto, sólo es un imaginario, los cerebros humanos, por lo general, no desean complicarse la vida, lo afirma la neurociencia (Cordelia Fine). ¿O en qué se basa la enorme industria cultural del entretenimiento y el ocio?

La educación “progresista”

Huir de lo que hemos sido siempre: cazadores y recolectores para impulsar un sedentarismo mental y físico exagerado y alienante. Creer en Rousseau y no en Hobbes ni en ciencias imprescindibles para entenderlo todo o al menos intentarlo, como la genética, la sociobiología, la neurociencia, la nanociencia, la complejidad ontológica. Nada importante se ha llevado a cabo en el mundo sin esfuerzo. “¿Cómo te va en el colegio?”, le preguntó hace poco Pedro Sánchez a un niño. “Bien -le contestó la madre- como puede pasar de curso y de etapa con asignaturas suspendidas...”. Esta vez no fue el niño quien vio al rey desnudo y se lo dijo a los demás. Fue la madre.


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