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Jorge Buxadé (Vox) es nacionalista porque le gustan los torreznos

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04 ene 2022 / 14:53 h - Actualizado: 04 ene 2022 / 15:05 h.
"Opinión","La vida del revés","Política"
  • Jorge Buxadé (Vox) es nacionalista porque le gustan los torreznos

El vicepresidente de Acción política de Vox, Jorge Buxadé, dice que sí, que es nacionalista, y que no le gusta ver los logotipos de multinacionales de la alimentación en las calles de las ciudades españolas, que en España ya tenemos bares de enorme calidad y que los italianos son más patriotas que nosotros porque han sido capaces de mantener pizzerías en cada rincón del país.

Ay, madre mía, cuándo se entere este hombre de que en ciudades como Madrid, los bares han comenzado a pasar a manos de ciudadanos chinos (sí, ponen un pincho de tortilla y unos torreznos como si tal cosa y no saben ni decir el nombre); ay, qué pena, cuando sepa Buxadé que los camareros que sirven (en un altísimo porcentaje de las barras de los bares españoles) son sudamericanos, o afganos o argelinos. Qué disgusto se va a llevar la criatura cuando descubra que los camareros de toda la vida se jubilaron hace tiempo, que los jóvenes españoles han estudiado y prefieren trabajar en oficinas, laboratorios o fábricas ejerciendo una ingeniería que tanto trabajo les ha costado aprobar; y que los torreznos ya no están de moda porque son colesterol puro y no son saludables.

Ser patriota no tiene que ver con el tipo de negocios que están implantados en la economía española, ser nacionalista no significa defender lo español aunque sea ridículo y disparatado, pelear por lo nuestro no tiene por qué ser excluyente con las personas que residen en España y aportan su granito de arena independientemente de su nacionalidad. Eso es tener unas miras muy cortas y no entender que el mundo ha cambiado y lo sigue haciendo a marchas forzadas.

Buxadé es el paradigma de político que maneja el mensaje fácil y superficial, un mensaje que el que no quiere pensar y está atemorizado por una realidad cambiante acepta como bueno porque se le promete lo imposible y afecta a la zona menos racional del ser humano. El instinto de superviviencia funciona muy bien y los políticos lo saben.

Jugar a las nacionales en pleno siglo XXI es un signo de vacío ideológico, de lo que poco que significa el ser humano para los políticos que colocan por delante de las personas conceptos que desvirtúan buscando su propio interés. Dicen patria y parece que dicen algo que acaban de inventar; señalan a los inmigrantes como si fueran escoria sin tener en cuenta que gracias a ellos España funciona bien, agarran una bandera y la convierten (creen que hacen justo lo contrario) en un trapo.

En fin, si el problema es comer torreznos en el bar de la esquina, la solución es fácil. Pero no, el problema es otro mucho más profundo que algunos no saben ni perfilar. El problema se llama ‘personas’.


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