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Viéndolas venir

Juglares y raperos

Álvaro Romero @aromerobernal1 /
08 nov 2019 / 08:44 h - Actualizado: 08 nov 2019 / 08:46 h.
  • Juglares y raperos

Un alumno del IES Almudeyne de Los Palacios y Villafranca ha revolucionado la red y los medios solo porque expuso en clase lo que había investigado acerca de los juglares medievales con una guitarra, cantando una letra que reflejaba su aprendizaje sobre lo que su profesora, Berta Ocaña, le había invitado a indagar por el camino que él mismo eligiera.

Y la íntima revolución de todo esto va más allá de los codazos de las teles para entrevistar a un chico con nombre de artista, Carlos Cano, que ha mezclado los sones de hoy con los de hace casi un milenio porque ha descubierto, como ha dicho él mismo, que los juglares de entonces eran como los raperos de hoy.

Va más allá porque, en rigor, siempre ha estado más acá, a saber: que juglares, en efecto, siempre ha habido, porque siempre ha existido la necesidad de cantar y contar el mundo desde fuera de las instituciones, que siempre tuvieron sus propios cantos y sus propios cuentos; que siempre ha habido, también, profesores que han dado absoluta libertad a sus alumnos para investigar sobre lo que se esté estudiando en cada momento a su manera, porque no hay modo de interiorizar lo que se estudia si no es verbalizándolo con el corazón de cada cual; que no todos los alumnos responden a los estereotipos que las impresiones facilonas nos quieren ajustar; y que no hay como liberar a los buenos profesores de tanta burocracia y tanta pantomima para que consigan frutos inolvidables, no porque los grabe ninguna tele que mañana limpiará su disco duro, sino porque siempre recordaremos a esos profesores que, desde su generosa libertad para la creatividad, nos dejaron ser nosotros mismos cuando nuestra única ansiedad era el conocimiento al que accedíamos por los atajos personales más transitados.

Cuando la próxima semana, o mañana mismo, dejen de ver a Carlos y a Berta por la tele, recuerden que ambos seguirán existiendo, que ambos representan esa enseñanza diaria que no se mide con criterios forzados en los despachos, y que detrás de ellos, del móvil que los grabó y de las carambolas que los han hecho célebres, hay muchos más alumnos y profesores que representan la esperanza de un país que reflexiona a diario sobre lo iguales, lo capaces y lo entusiastas que somos a pesar de los tiempos, los tópicos y los sistemas. Aunque no conste en ningún acta.


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