Julian Muñoz, alias Cachuli, solo habla (mal) en la docuserie de Isabel Pantoja

Image
17 ene 2022 / 14:44 h - Actualizado: 17 ene 2022 / 14:57 h.
"Opinión","Televisión","Isabel Pantoja","Julián Muñoz"
  • Julian Muñoz, alias Cachuli, solo habla (mal) en la docuserie de Isabel Pantoja

A mí, eso de poner un micrófono a disposición de una de las partes de un conflicto, me parece que es hacer trampas. Lo mínimo, si se quiere conocer lo más parecido a la verdad, es contrastar puntos de vista, indagar sobre lo que se dice y acudir a fuentes fiables que puedan verter algo de luz a las distintas versiones. Si, además, al que se le da la oportunidad se llama Julián Muñoz y ha sido Alcalde de Marbella, nada puede salir bien. Este sujeto es un delincuente que acumula siete condenas en firme por las que tendría que haber pasado 20 años en la cárcel aunque se puso enfermo y cumplió mucho menos.

Pues bien, en Tele 5, la misma cadena que ya emitió una docuserie con Rocío Carrasco como protagonista que sirvió para cepillarse a la otra parte del conflicto y exaltar un feminismo bastante sesgado y discutible, ahora, ha dado la oportunidad a este prenda conocido como Cachuli para que ponga de vuelta y media a Isabel Pantoja (sin que pueda decir esta boca es mía) y para que deje bien clarito que la culpa fue del embaucamiento que la mujer ejerció sobre él. Adicción creo que es la palabra exacta que utiliza Cachuli. Dice que era incapaz de pensar en nada que no fuera ella y que fue su ruina. Se le olvida decir al político (¿¿??) corrupto que para desfalcar, para robar fondos públicos, para hacer regalos millonarios tirando con pólvora ajena o para comportarse como el sheriff cutre del condado, hay que tener una pasta especial; eso no lo hace cualquiera, solo los corruptos. Estar enamorado no justifica robar, tratar mal a los periodistas o ser un déspota con la oposición política. Esas cosas las traemos de fábrica.

Debe ser que a los españoles nos gusta comprobar que un chorizo tiene su segunda oportunidad para facturar removiendo (otra vez) la misma mierda; debe ser que somos capaces de perdonar a todos estos que venden a las revistas hasta los momentos más íntimos (este tipejo cuenta hasta lo que pasó en un vis a vis que tuvieron, él e Isabel Pantoja) mientras estaba en el trullo). Y debe ser que nos interesan los horteras patrios que escriben cartas de amor que se deshacen fundidas por el azúcar y la melaza.

Sea como sea, confiar en que Cachuli dice la verdad es un ejercicio portentoso de fe o dejarse llevar y tragar con lo que te echen. Seguimos haciendo que ganen una pasta un grupo de caraduras de tomo y lomo. Esto es un no parar. Y, mientras, Isabel Pantoja viajando a lo más profundo de su propio infierno recibiendo a diestro y siniestro.


Edictos en El Correo de Andalucía Empleo en Sevilla