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La Tostá

La cara oculta de los tablaos

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Manuel Bohórquez @BohorquezCas
11 mar 2021 / 06:22 h - Actualizado: 11 mar 2021 / 06:26 h.
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  • La cara oculta de los tablaos

Un buen artista, Paco Cruz, se desahogaba ayer en su muro de Facebook con el asunto de los tablaos de flamenco y la posibilidad de que algunos puedan cerrar para siempre. Estoy de acuerdo cuando dice que al final seguirán abiertos y que volverá a ellos la normalidad, porque algunos son negocios muy lucrativos. Denuncia en las pésimas condiciones que a veces trabajan los artistas, cobrando en negro o dados de alta como camareros. Este es un tema delicado del que pocas veces se ha escrito, quizá por miedo de los propios artistas a no poder trabajar. Si denuncias, olvídate de ser contratado más en algún tablao y si esto pasa, lo que viene a continuación es la miseria más absoluta.

No sería justo generalizar porque hay tablaos señoriales donde el artista está muy bien pagado y tratado. Pero hay otros donde son explotados, que tienen que hacer hasta cuatro pases diarios para ganar un sueldo ridículo. Por eso en cuanto se inventaron los festivales de verano y había galas, los artistas flamencos abandonaron los tablaos, los que podían hacer diez festivales en verano. Otros no encontraron sitio y se quedaron para siempre en ese tajo actuando para guiris a 60 euros por noche, y a veces menos. Si te llevas media vida en un tablao acabas con la voz hecha añicos, las manos deformadas y las rodillas para tirarlas. Eso sí, te queda una paguita pequeña con la que apenas puedes viajar o alquilar una casita en la playa cada verano. Los tablaos se van a salvar la mayoría de ellos, pero cuando todo esto pase, si es que ocurre el milagro, el mundo del flamenco -la afición y los artistas, la crítica y los representantes-, debería meterle mano a este feo asunto.

Existe la cara oculta de los tablaos y hay que meter ahí las linternas de la justicia. ¿Cómo es que, según denuncian algunos artistas, les exigen a los profesionales que estén dados de alta como autónomos para no tener que hacerlo ellos, los dueños de esos tablaos, que son los que se forran. ¿Contrato de camarero, como ha denunciado José Anillo, el cantaor de Cádiz? ¿Pero qué es esto? Supongo que Unión Flamenca, el sindicato de los flamencos tendrá que tomar cartas en el asunto y encargar un informe sobre esto, que algunos artistas no denuncian porque saben a lo que se exponen.


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