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La Tostá

La Cátedra de Flamencología de Sevilla

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Manuel Bohórquez @BohorquezCas
19 sep 2022 / 09:23 h - Actualizado: 19 sep 2022 / 09:26 h.
"La Tostá"
  • Rafael Infante.
    Rafael Infante.

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A pesar de su edad y de que se sabía que estaba delicado de salud, la muerte de don Rafael Infantes, el que fuera hasta su muerte director de la Cátedra de Flamencología de la Universidad de Sevilla, conmocionó a los flamencos, porque era sobre todo una buena persona. Luchó mucho por el flamenco a su manera y con escasos medios económicos, y eso también cuenta. Aunque no siempre, los flamencos somos agradecidos y, en lo que a mí respecta, llevaré a Infantes en el corazón mientras viva, porque creo que no he conocido jamás a nadie con su bondad y entrega a un arte, sin ser un experto flamencólogo. Sin embargo hay algo que don Rafael no pudo conseguir: que la Cátedra de Sevilla, cuna del flamenco, llegara a ser la mejor del mundo. Al menos tan importante como las de Córdoba o Málaga. Sin presupuesto, este hombre hizo cosas importantes, como la colección de cedés Flamenco y Universidad, una verdadera joya, o la reedición o edición de algún libro. Imaginen si llega a tener presupuesto. Pero en Sevilla aún no se han tomado en serio el flamenco, y creo que ha llegado la hora. Alguna vez he escrito en este mismo diario sobre la necesidad de que Sevilla dé a conocer al mundo su inmenso patrimonio flamenco, la historia del arte jondo y la vida de sus artistas históricos. Personalmente, y lo digo con dolor en el alma, siento vergüenza ajena por esta desidia de Sevilla con un arte que tanto le ha dado en los dos últimos siglos. No quiero decir que la Universidad no reconozca la importancia del flamenco, sino que podía apostar por él algo más y de una manera más decidida. Sería una pena que hubiera sido en balde el trabajo de don Rafael. Así que hay que intentar que la Cátedra de Flamencología, la nuestra, cuente con presupuesto para lanzarla, consolidarla y que sea verdaderamente útil para nuestro arte más universal. Se está investigando más que nunca y sin medios económicos, así que la Universidad debería estar ahí. Sobre todo ahora que parece ser que el flamenco va a entrar definitivamente en los colegios andaluces. Habrá que formar a los maestros, ¿no? Harán falta libros serios, una investigación de calidad y un buen centro de documentación en Andalucía. Es muy necesario que se impliquen también las empresas sevillanas, esas que de alguna manera se benefician de que el flamenco traiga a tantas personas desde todo el mundo, dejando millones de euros en la ciudad. Urge un acuerdo de colaboración entre la Universidad y las empresas y que la Cátedra sirva para algo.


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