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Los medios y los días

La depresión, pandemia sin vacuna

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16 ene 2021 / 04:00 h - Actualizado: 16 ene 2021 / 04:00 h.
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  • La depresión, pandemia sin vacuna

Hace más de 200.000 años el hombre de neandertal ya enterraba a sus muertos y pensaba en el más allá o, lo que es lo mismo, era consciente de alguna manera de su vulnerabilidad ante un entorno hostil en el que se incluía soportar una glaciación, esto es, un temporal mil veces peor que el Filomena y además sin hogares, sin luz, sin calefacción, sin servicios médicos, sin carreteras, sin máquinas quitanieves, sin medios de comunicación que les avisaran de dónde estaba el peligro y qué es lo que estaba pasando. Casi al mismo tiempo que ellos, un poco después, se les unieron los sapiens y ambos mezclaron sus genes, tenemos entre un 2 y un 4 por ciento de genes de unas especies que ya no existen. El sapiens también se enfrentó a la nieve, al frío, a todo. Y aquí estamos. Pero los efectos de aquello y lo de hoy lo llevamos grabado a sangre y fuego en nuestro interior: se llama inseguridad, miedo, se llama ser vulnerables, y a todo eso le seguimos haciendo frente con dos ovarios o con dos testículos. Pero puede derivar en melancolía, tristeza, depresión, por causas culturales, biológicas o por una mezcla de ambas.

Se trata de una pandemia que nos acompañará no sé hasta cuándo ni si podrá vencerse pero por ahora no hay vacuna, hay terapias orales, terapias medicinales o terapias mixtas. En el futuro tendremos terapias génicas y otras que la erradicarán seguro, supongo que a un precio de efectos secundarios que no puedo ni quiero imaginar aunque también tendremos que enfrentarnos a ello. La depresión se deriva de lo innato o bien del grado de autoconsciencia de cada cual. O de ambos factores. Todo lo anterior no son opiniones de un experto sino de alguien que piensa sobre el tema, por tanto, pueden ustedes ignorar estas líneas si así lo desean. Pero no terminarán por ello con la angustia que produce vivir, hay que pensar en las causas de esa angustia para intentar superarla, esto también es un pensamiento de un aficionado, por tanto, tírenlo también a la basura si es su gusto hacerlo.

La Covid-19 está provocando un torrente de libros, congresos, jornadas, conferencias, artículos científicos..., sobre sus efectos psicológicos. Sin embargo, hace diez o quince años que vengo leyendo que la depresión sería una especie de pandemia desde 2022 en adelante. Y es lógico, cuando al cuerpo se le imprime una velocidad para la que, en principio, no ha sido “fabricado”, se queja y grita “paren” y ese grito se llama depresión, tristeza, melancolía... Llevamos decenios forzando la maquinaria del cuerpo: competitividad, crisis emocionales y sentimentales intensas y numerosísimas, una ruptura con lo anterior que hunde sus raíces en el origen de la agricultura y luego en las revoluciones industriales, tecnológicas y su sociedad de consumo y presuntos superhombres y supermujeres. Aún estamos intentando encajar eso.

Bien, mucha literatura, mucha palabrería pero, ¿qué hacer? ¿El remedio? El de fondo, es por ahora inviable: destruir la vida tal y como la concebimos porque la vida misma es patológica así. El remedio inmediato: el psicólogo, la psiquiatría. ¿Los cubre el Estado? No o los cubre mal. Primero, ¿cómo estar seguros de que el sanador no necesita un sanador? Está en el mismo contexto que el enfermo, con frecuencia ni lo conoce tan bien como el enfermo, miles de terapeutas jóvenes pululan por ahí, más influenciados por el posmodernismo que por la ciencia. Unos terapeutas te dicen que la primera consulta es gratis, Otros contribuyen más a deprimir que a desdeprimir. Otros te piden 180 euros la primera consulta y a partir de la segunda, 160. Otros 120, otros 100. ¿Saben ustedes cuántas veces puedo ir a por comida con ese dinero? ¿Quieren sacar a flote o hundir más en la miseria para a cambio quitarse a costa del paciente su depresión económica y/o psíquica? ¿Son las depresiones, melancolías y tristezas una subasta?

Si la depresión y los estados depresivos van a ser o son una pandemia hay que tratarlos como tal, no digo que todo sea gratis pero tampoco a esos precios y con tantos especialistas que no son realmente especialistas sino titulados, que es distinto porque la especialidad de facto requiere mucha experiencia, ¿cuántos gabinetes terapéuticos vemos a diario por las calles? Esta “epidemia” de la depresión tiene un aspecto horrible de sálvese quien pueda y de ser una nueva forma de selección natural. O no tan nueva.


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