Crónicas dominicales

La hija de Ortega: educar para mandar y educar para la política

Marta Ortega, antes de llegar adonde ha llegado, empezó de dependienta vendiendo o envolviendo ropa en Zara y Bershka. Como contraste, cualquier mozo o moza que carezca de la experiencia exigible puede pasar de la nada a un parlamento, por lo menos.

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05 dic 2021 / 04:00 h - Actualizado: 05 dic 2021 / 04:00 h.
"Crónicas dominicales"
  • David Sims y Marta Ortega. / Saskia Lawaks
    David Sims y Marta Ortega. / Saskia Lawaks

Los medios están ahora preguntándose que a ver si da resultado la apuesta de Amancio Ortega. Otros alaban a Pablo Isla, al que Marta Ortega sustituye como presidenta no ejecutiva de Inditex. Otros ya especulan con el sueldo que va a cobrar cuando en abril de 2022 acceda al cargo: 1,5 millones, 2 o 3 y pico. Más ganan muchos futbolistas y aunque hagan nuestras delicias no tienen ni la mitad de méritos y de estudios de los que disfrutan los jóvenes ostentadores de la pasta. Los futbolistas nos divierten o nos disgustan y luego pasan, las grandes firmas empresariales suelen seguir adelante, solas o en diversas alianzas. Y pueden ser las dueñas de los futbolistas y del fútbol así como de los medios de comunicación.

Lo que a mí me interesa más es la diferencia y la seriedad con que la gente que tiene poder de verdad se toma la vida antes de colocar a alguien, independientemente de que se pueda equivocar o no. Es algo que contrasta con las colocaciones en algo tan importante como la política donde puedes pasar de la nada a un escaño en un parlamento o de no tener ni oficio ni experiencia profesional, a que un partido lleve tu nombre al BOE. Estamos ante la diferencia entre quienes predican y vociferan en los parlamentos y otros lugares oficiales como diputaciones y ayuntamientos -casos de Errejón y Echenique-, y quienes deben dar trigo y trabajar para no perder los cientos o miles de millones de patrimonio que palpitan tras ellos.

Primero, a curtirse desde abajo

He consultado medios de comunicación -como la revista Vogue- que le quitan importancia a eso de que la hija de un milmillonario fuera enviada por su padre a currar en unas dependencias de Zara o de Bershka en Londres antes de pasar a mayores. ¡Cómo va a ser igual que otros dependientes la hija del jefe supremo! ¿Por qué no? Igual no, pero puede aprender las mismas cosas, las mismas ventajas e inconvenientes si la chica sabe aprovechar bien que lo que se pretende es que pise calle, hable con gente de todo tipo y baje de la nube. Ahora veremos si le ha servido para algo.

En la universidad hay personas que nada más terminar una carrera logran una beca importante y ya apenas abandonan los muros universitarios. Luego se convierten en profesores, pongamos por caso, de futuros periodistas, unos profesores con poca o nada de experiencia de calle y en la vida en general. ¿Qué les van a decir esos profesores a sus alumnos? Lo que otros han dicho y publicado. Sí, pero de ellos, ¿de su cosecha propia? Porque lo que han dicho otros ya lo tienen los alumnos en la Red. Voy más allá, tal vez esos profesores incipientes se afilien a un partido sin que nadie lo sepamos y lleguen a puestos de gestión no por el apellido sino por la afiliación política. Su voto en determinadas ocasiones no es científico ni académico, es político. Yo vivo y he vivido eso.

No creo que se pueda conducir un monstruo empresarial como Inditex sin tener vida en las venas, veremos si doña Marta ha unido a su lógica y confortable vida esa otra experiencia de estar a pie de tajo que se supone que posee. Y veremos si don Amancio ha tenido ojo, respaldar la ha respaldado con otros ejecutivos a su vera que la orienten si le hace falta.

De todas formas, pregúntense cuál es la experiencia real e intensa vivida en política y, sobre todo, en la calle, en el mundo laboral, de esos políticos jóvenes y menos jóvenes que pueden tener ustedes en la cabeza. No es imprescindible, se trata de dinero público que es de todos y de nadie, se trata de seguir directrices de los de arriba e incluso de votar con el pie como ya se ha hecho en Las Cortes; se trata de reírse en la cara de quien está hablando, de hacer de palmero, de abandonar la sala o de insultar e incluso escupir a un colega de escaño o de haberle pegado a un guardia una patada.

Esa es la diferencia de una educación para mandar en España y en el mundo y de un puesto por buen chico, dócil, sin criterio. Cuando lo tienes te echan hasta de la portavocía de un grupo parlamentario. Marta Ortega es una pija a los ojos de muchos, como lo puede ser mi Cayetana que prefiere a Arcadi Espada en lugar de a mí que soy más viejo que Espada y por tanto más sabio. Pero a mí dame esos pijos si son resolutivos y pragmáticos que con los “progresistas” y sus discursos inamovibles de buenos y malos más la ortodoxia de la ignorancia actual llevo toda la vida lidiando. Ya tengo bastante discurso progre, ahora hace años que escucho también y con mucha atención a los “malos”. Visto lo visto, para mí ser progresista es defender críticamente a Inditex aquí y en cualquier parte del mundo. Críticamente.

Que vea calle y mundo

Es lo que decía el marqués de Leguineche cuando su hijo -ya mayorcito, casado e inútil- se subió en un globo aerostático en la película Patrimonio nacional, de Berlanga: “Que vea mundo, que vea”. Hoy los jóvenes en general y los hijos de millonarios en particular ven mucho mundo y estos últimos estudian en centros que, por lo menos, nombre tienen. Marta Ortega estudió empresariales en la escuela de negocios europea de la Universidad de Londres y se licenció en 2007 en la especialidad de empresariado internacional. Ese mismo año comenzó a trabajar en Inditex, en la tienda londinense de Zara en el barrio de Chelsea, así como otras sedes internacionales y en diferentes departamentos de la empresa, según informa la Wikipedia que no siempre es de fiar pero que en este caso va en buena dirección.

Los retos

¿Qué retos tiene por delante? El diario Cinco Días, entre otros medios, asegura que Marta Ortega asumirá el reto de “culminar la transformación digital y acelerar el giro verde”. En este cambio sustancial se halla toda la sociedad, desde un simple ciudadano hasta las multinacionales. Otro tema es si se logra o no compatibilizar el capital con el “giro verde” porque desde luego la implantación de lo tecnológico es imparable. Marta Ortega debe terminar lo que su antecesor comenzó o, al menos debe proseguir con esa tarea. El citado diario indica: “La revolución que ha provocado el relevo de Pablo Isla en la presidencia de Inditex dejará a Marta Ortega con varios retos pendientes: culminar la digitalización del negocio iniciada hace una década y la apuesta del grupo por la sostenibilidad. Y es que, la obra de Isla, alabada por analistas e inversores, no está del todo acabada. El todavía primer ejecutivo de la compañía ha pilotado el plan de Inditex para la transformación digital del negocio, en una hoja de ruta que dio comienzo hace diez años y que tiene como objetivo la integración de la tienda física y online para lo que la empresa textil lleva invertidos más de 11.000 millones desde el año 2012”.

La plataforma que ha creado la multinacional, Inditex Open Platform (IOP), permite a la compañía adaptarse al cliente en tiempo real de forma que puede visitar la tienda y comprar online solicitando la entrega en su domicilio o en el propio comercio; realizar cambios o devoluciones de pedidos online en la tienda de su conveniencia o acceder a través de la app al stock de un determinado establecimiento. Inditex invertirá 2.700 millones de euros hasta 2022, de los que 1.000 millones irán destinados a la tecnología y desarrollo de la plataforma online, y los restantes 1.700 millones, a espacios comerciales, por lo que la nueva presidenta tendrá margen para completar el modelo iniciado por Isla.

En lo que se refiere al giro verde de la compañía, en los últimos años Inditex ha venido acelerando también su plan de sostenibilidad, aplicable a toda la cadena de valor e impulsado por todos los equipos del grupo. De esta forma, más del 35% de las prendas comercializadas por las marcas cuenta con el distintivo Join Life, que reconoce aquellas que destacan en materia de sostenibilidad de materiales y procesos.

La política y la empresa

Quién asume más responsabilidad y estrés, ¿un político que ha llegado sin experiencia apenas a un escaño o a otro puesto de responsabilidad o la señora Ortega? Hay algo claro, la señora Marta Ortega no se va a quedar nunca sin trabajo y sin dinero, mucho dinero, triunfe o no, a menos que se produzca en la empresa y en su vida una catástrofe de límites extremos. Pero tampoco se queda sin trabajo alguien dócil vinculado a un partido relevante. La demagogia política se ha pasado cien pueblos con esto del nepotismo. Los grandes empresarios no suelen situar a incompetentes para que les guarden sus caudales. Los políticos sí, para que les guarden las espaldas y sean sus palmeros. Se ha dado en España una degradación de la calidad política desde 1977, año de las primeras elecciones democráticas que ya cubrí yo como periodista. Ejemplos: de Carrillo a Gerardo Iglesias; de Fraga a Aznar, de Aznar a Rajoy y de éste a Casado; de Felipe González a Zapatero y de él a Sánchez. Ha sido como una involución política. Y Podemos ya me dirán, en 2016 estaban casi asaltando el cielo y ahora viven de abanicar el cadáver de Franco y ejercer de misioneros laicos.

No es lo mismo currarte la vida y llegar a milmillonario -no hablo de los caminos seguidos porque no los sé- que jugar a los votos y a que paguemos entre todos los anhelos, ambiciones, despropósitos, aciertos y caprichos de determinadas personas.


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