La vida del revés

«La isla de las tentaciones» y el ministro Ábalos

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16 feb 2020 / 10:34 h - Actualizado: 16 feb 2020 / 10:42 h.
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  • José Luis Ábalos. / EFE
    José Luis Ábalos. / EFE

¿Existe algún paralelismo entre el programa «La isla de las tentaciones» y el show que ha protagonizado el ministro Ábalos junto a la vicepresidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez? Existe, claro que existe.

José Luis Ábalos es lo más parecido al tal Christofer, a ese muchacho al que han colocado unos leños de tamaño sideral en lo alto de la cabeza y que ahí sigue junto a su novia (la que le ha sido infiel) como si no pasara nada de nada. Estefanía, que así se llama la pareja de este muchacho, dejó a los pies de los caballos a su novio, le hizo comerse un marrón de aupa y, por si era poco, sabiendo que el pobre chaval no tiene vida sin ella, le ha pedido que regrese junta a ella. Adiós, dignidad.

José Luis Ábalos se ha comido el marrón del año. Se encontró con Delcy Rodríguez. Esa mujer no puede pisar por aquí y lo hizo como si nada. Sin problemas. Pedro Sánchez le colocó en el centro del huracán y le hizo comerse un marrón de kilo y medio al pobre Ábalos. Pero sabiendo que no tiene otros novios, que su vida política estaría agotada en cualquier otro sitio, Sánchez le ha guiñado un ojito y le ha dicho que esté tranquilo que él le defenderá y que su Gobierno es paz y amor. Adiós, dignidad política.

Del mismo modo que los cuernos de Christofer son los cuernos de media España, el marronazo de Ábalos es de todo el Gobierno. Todos a una, Fuenteovejuna. Del mismo modo que Christofer y Estefania se están haciendo famosillos yendo de plató en plató y de programa en programa (participando como concursantes y levantándose un pastón); Pedro Sánchez se ha hecho más fuerte en su Gobierno (le ha dado a Iglesias lo que quería y sellan el pacto definitivamente) y Ábalos ha fortalecido su posición respecto a sus compañeros (me he comido el marrón con elegancia máxima y me he hecho fuerte, majos).

Pero, también, si algún hombre debería plantearse seguir o no con su pareja, ese es el tal Christofer. Si algún ministro debería haber dimitido para evitar convertir la política en un vertedero, ese es Ábalos.

Y es que las cosas del amor suelen proporcionar grandes sorpresas. No me digan ustedes que ahora no ven una historia entre dos políticos dentro de una pompa de amor y envuelta en algodón de azúcar. Si no lo ven es que son ustedes una roca.


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