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La Tostá

La Ley del Flamenco y los gitanos

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Manuel Bohórquez @BohorquezCas
15 sep 2021 / 06:39 h - Actualizado: 15 sep 2021 / 06:44 h.
"Flamenco","La Tostá"
  • Camarón de la Isla. / EFE
    Camarón de la Isla. / EFE

En la Ley del Flamenco que ya se ha aprobado se reconoce de manera oficial la contribución de los gitanos a este arte. Creía que era algo más que reconocido, pero bueno, está bien lo que bien está. Los gitanos andaluces se han movido para que llegara este reconocimiento y lo van a tener. De vivir aún Antonio Mairena, estaría contento. En una entrevista en Radio Sevilla, el maestro dijo que determinados palos del cante no eran de creación gitana, sino andaluza, de los andaluces. Algunos de los palos que nombró son más antiguos que los que el maestro consideraba gitanos. Luego, ¿de quién es el flamenco?

Si el fandango es la base de muchos palos del cante y Mairena consideraba que no era gitano, ¿existen dos flamencos bien diferenciados? Lorca y Falla, los impulsores del Concurso de Cante Jondo de Granada de 1922, pensaban que sí, que una cosa era el cante jondo y otra el flamenco. Entonces, si la Junta reconoce la aportación de los gitanos al flamenco, algo no cuadra, porque el flamenco no es de los gitanos, según Mairena y otros expertos, sino de los gachés. De los gitanos es el cante, el baile y el toque jondo o gitano. ¿Estarán a tiempo de rectificar en la Junta?

Creo que no había ninguna necesidad de reconocer lo obvio, como es que los gitanos andaluces fueron decisivos en la formación de nuestro arte. ¿Alguien medianamente normal puede entender el flamenco sin los gitanos andaluces? Son ganas de confundir a la gente y de perder el tiempo, con la de cosas que habría que hacer por este arte que tiene más o menos dos siglos de vida pública, aunque en realidad venga de siglos más atrás, de muchos siglos atrás.

Hace unos años se encontró en unas excavaciones en Jerez una terracota en la que se veía a una persona bailando con pose flamenca y a alguien cantándole al modo flamenco. Esa vasija tenía dos mil años. O sea, que era de catorce siglos antes de que llegaran los gitanos a España o Andalucía. Ya se cantaba y se bailaba en esta región al son de palmas e instrumentos. Nuestras bailarinas iban a Roma y dejaban maravillados a los emperadores con sus escorzos y sensuales braceos.

Pues bien, la Junta reconoce de manera oficial la aportación de los gitanos al flamenco y ahora habrá que esperar a que se reconozca también la de los andaluces no gitanos. ¿Hace falta algo así? Ni mucho menos, pero bueno, estaría bien. Estaría bien que se reconociera el arte de Silverio, Chacón, Marchena, Morente, Paco de Lucía, Manolo Sanlúcar, Antonio el Bailarín y Matilde Coral. Está más que reconocido, pero por pedir que no quede.

Felicidades, pues, al pueblo gitano andaluz, porque ya consta en un papel que pusieron su granito de arena en la creación de un arte que nos representa hoy en el mundo entero. A eso quieren reducir el arte del Planeta, el Fillo, Tomás el Nitri, la Mejorana, la Malena, la Macarrona, Manuel Torres, Caracol, Mario Maya, Mairena, Terremoto y Camarón.


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