domingo, 19 septiembre 2021
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La Tostá

La manipulación del odio

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Manuel Bohórquez @BohorquezCas
08 sep 2021 / 09:26 h - Actualizado: 08 sep 2021 / 09:28 h.
"La Tostá"
  • El portavoz de Vox en el Ayuntamiento de Madrid, Javier Ortega Smith.Alejandro Martínez Vélez / Europa Press
    El portavoz de Vox en el Ayuntamiento de Madrid, Javier Ortega Smith.Alejandro Martínez Vélez / Europa Press

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Todavía no han identificado a ninguno de los siete u ocho encapuchados que a plena luz del día y con cámaras en la calle abordaron a un joven de Malasaña, le bajaron los pantalones en su propia puerta y le grabaron en el culo con un cúter la palabra maricón. Para el presidente del Gobierno este atentado ha sido la gota de agua que ha colmado el vaso y ha decidido hacer algo contra los delitos de odio. Desde luego el hecho es para que caiga todo el peso de la ley sobre los autores de la bárbara agresión. No porque haya sido en Madrid, que no es lo mismo que hubiera sido en Barcelona, sino porque si no se actúa pronto y con eficacia ante algo como lo de Malasaña, esto se nos irá de las manos, si no se nos ha ido ya, porque llevamos mucho tiempo levantándonos cada mañana con la noticia de alguna agresión como esta o parecida. Parece que todo depende de lo que el Gobierno considere o no un delito de odio, y es aquí donde está el problema. Delito de odio también es que en el País Vasco se siga agrediendo a jóvenes militantes del Partido Popular o que el diputado Rufián entreviste a una chica y esta diga públicamente que hay que matar a Vox. Con el odio no se debería de jugar desde el Gobierno porque lo carga el Diablo. Todas las opiniones no son delitos de odio, y es bueno que se diga. Que alguien hable bien de Vox no debería ser catalogado como delito de odio, como si alguien hablara bien de Podemos, sino como la libre opinión de un ciudadano sobre un partido o una ideología. Un delito de odio no debería de tener una importancia en Valencia y otra en Madrid, siendo el mismo delito, porque eso es utilizar el odio en beneficio de alguien o de algo. Ayer mismo el televisivo Jorge Javier Vázquez declaraba que salir por Madrid es muy peligroso, como si fuera la única ciudad de España donde te pueden agredir por ser gay o por llevar una banderita de España en el reloj. Van a por Isabel Díaz Ayuso y ahora la van a responsabilizar de la homofobia, como la diputada comunista Mónica García la responsabilizó hace unos días del atraco del recibo de la luz. ¿No es esto un delito de odio? ¿No lo es homenajear a sanguinarios etarras, como se está haciendo en el País Vasco? ¿No lo son los atentados contra imágenes religiosas que se perpetran cada día en España incluso en nombre del arte o la cultura? Cuidado con la manipulación del odio.


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