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Coronavirus

La psiquiatría en situaciones de urgencia

31 mar 2020 / 07:50 h - Actualizado: 31 mar 2020 / 08:09 h.
"Coronavirus"
  • La psiquiatría en situaciones de urgencia

Pese a las mordaces críticas que le están lloviendo, incluso por parte de colegas de otras especialidades de la rama de la medicina, la psiquiatría se revela cada vez más necesaria. Va avanzando, quizás a pasos lentos según algunos, pero decididos y firmes, al buen entender de otros. La incidencia de las patologías mentales no deja de crecer a través del mundo y la psiquiatría tiene como reto dar respuesta a ellas. Junto con la psicología, va desenmarañando situaciones que no parecían vislumbrar, a corto y medio plazo, alguna posibilidad de ser satisfactoriamente solucionadas.

La psiquiatría, que se afianzó como especialidad médica en el siglo XIX, ha sufrido varias reformas a lo largo de estos años y ha conseguido, dentro de lo que cabe, importantes logros y resultados en el campo de la salud mental. Si bien muchos la consideran como una disciplina represiva en sus métodos, su finalidad radicalmente es otra. Tiene la posibilidad de hurgar, aplicando el buen sentido de la palabra, en lo más profundo del ser humano e intentar comprender el porqué de sus conductas. Las entrevistas mantenidas, de hecho, son distintas de otras especialidades y permiten acercarnos al paciente y empatizar con él, comprender sus inquietudes y sus circunstancias. Hoy día, los trastornos mentales como la ansiedad y la depresión, tras una buena anamnesis y ser correctamente diagnosticados, reciben un tratamiento farmacológico acertado junto con una terapia psicológica adecuada, y el paciente puede gozar de una calidad de vida aceptable.

En medio de tanta convulsión a nivel mundial, causada por la aparición de la pandemia del Coronavirus, el ejercicio de la psiquiatría y de la psicología adquieren una especial relevancia ante el desbarajuste que ha producido esta plaga. Nadie puede negar la conveniencia y utilidad del estado de alarma decretado por los distintos gobiernos, para evitar la propagación de la epidemia y prevenir las nefastas consecuencias que pueda ocasionar, pero es también incuestionable el impacto psicológico que produce. La tristeza de las calles, las prisas de la gente, la sensación de desamparo de algunos, la desconfianza mutua que se ha instalado ante el miedo a ser contagiado por los demás, la inquietud interna, los cambios repentinos, bruscos y drásticos que se han instaurado tanto a nivel familiar como en general, el nuevo orden impuesto, son tantos elementos que generan un vórtice que desorienta y amilana a cualquiera.

Las noticias que se van difundiendo y que son enormemente alarmantes, referidas a las pérdidas en vidas humanas que va cobrando el Covid 19, como el ingente transporte de muertos en camiones militares en Italia, o el caso de España por haber superado a China en número de víctimas mortales, provocan desasosiego y una gran turbación anímica .El fallecimiento de personajes famosos como la versátil actriz italo-española Lucía Bosé, el genial músico africano, autor de Soul Makossa, Manu Dibango, y el talentoso Mark Blum, uno de los intérpretes de la famosa película Cocodrilo Dundee y algunos afectados por el virus como el tenor Plácido Domingo, el actor Tom Hanks y la vice-presidenta del gobierno español Carmen Calvo, no ayudan, de ninguna manera, a apaciguar los ánimos. Adicionalmente representan un fértil caldo de cultivo para la aparición de diversos desarreglos o patologías mentales, como la depresión, la ansiedad, el consumo o abuso de sustancias, las tentativas de suicidio, los cuadros psicóticos, los trastornos de adaptación y de estrés postraumático, siendo estos dos últimos de curso clínico posterior al hecho estresante, así como el recrudecimiento o reactivación de algunos de estos cuadros en pleno proceso de remisión.

Ante esta situación, es importante la intervención de los profesionales de la psiquiatría y de la psicología. Pero el confinamiento impide en gran medida el normal funcionamiento de los centros de salud y de los hospitales por las masificaciones registradas, dando prioridad a los casos de infectados. También es menester que haya una estrecha colaboración con facultativos de otras especialidades, pudiendo de esta manera cerciorarse de si la sintomatología que presenta el paciente atendido es reactiva a su patología psiquiátrica o más bien derivada de otra u otras enfermedades orgánicas que padeciese, y poder actuar de forma más segura, administrando psicofármacos que pueden ser ansiolíticos, antidepresivos y antipsicóticos, ajustando o modificando, si hiciera falta, algunos ya prescritos, y derivar al paciente a atención primaria, o en el peor de los casos aconsejar su hospitalización. Todo en concierto y con la asistencia de un equipo de expertos psicólogos/as para acompañar al paciente en estos momentos de angustia y ayudarle a iniciar, si fuera el caso, la elaboración del duelo de un ser querido. O sea, una equilibrada combinación de farmacología y psicoterapia. Es indispensable un seguimiento de los pacientes después de la crisis.

En determinados países del llamado Tercer Mundo, debido a su escasa infraestructura, es de prever que la pandemia ocasione innumerables estragos, puesto que obviamente no disponen de medidas de prevención, ni de contención del contagio de aquella. Tampoco favorece el pensamiento mágico imperante en algunas de estas culturas.

En pleno apogeo del Covid 19, la población mundial se muestra asustada, en parte por la sobreabundancia de información que le llega. Pero la vida inexorablemente sigue su curso y la pandemia pone a prueba la resiliencia del Hombre para enfrentarse a esta agresión. Se calculan los daños, se cuentan los muertos, pero resultará indescifrable el dolor humano.


Alix Coicou es médico-psiquiatra.


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