jueves, 14 octubre 2021
16:34
, última actualización
Los medios y los días

¡La que faltaba! ¡Testosterona!

Image
18 mar 2021 / 04:00 h - Actualizado: 18 mar 2021 / 04:00 h.
"Los medios y los días","Pablo Iglesias","Teresa Rodríguez"
  • Mónica García. / EFE
    Mónica García. / EFE

¿Tendremos que pedir perdón por haber nacido varones y con testosterona? Dos señoras han expuesto ante la opinión pública mundial la forma con la que el feminismo de pitiminí trata a los hombres de manera asidua. Y basta que haya escrito lo anterior para que salten muchas otras -y otros- intentado crucificarme a mí. ¿Tendremos que ir pensando en celebrar el Día del Hombre? Nada de ridiculeces, por fortuna existen millones de mujeres -a derecha e izquierda- con las que uno puede entenderse sin dificultad y en pie de igualdad. Pero lo que tengo claro es que yo, que procedo de la lucha de la izquierda contra el fascismo, no quiero saber nada de la izquierda y menos de esta izquierda salvo para estudiarla a nivel académico. Hace bastantes años ya que mi razón, la experiencia y la propia izquierda de hoy me aconsejaron irme de la izquierda para quedarme en tierra de nadie. Mejor solo que mal acompañado.

Mónica García y Teresa Rodríguez han obsequiado a Pablo Iglesias con la misma medicina que tanto él como su fundamentalista señora Irene Montero le han estado recetando a la sociedad todos estos años. Ellas se bastan solas, no necesitan que llegue el héroe a rescatarlas, ellas han luchado contra los malos con sus propias fuerzas, no hace falta que les echen una mano, ya renunciaron a esa mano hegemónica y machista-patriarcal en su momento para demostrar que son mejores, ¿a qué viene ahora este macho con su testosterona a querer salvarlas? Que se vaya al carajo.

Esta línea ideológica reaccionaria y antirrevolucionaria es la que ha separado a las mujeres de los hombres, es la que se ha extendido de arriba abajo, desde las esferas políticas hasta las parejas. Nada tiene que ver con la izquierda ni con sus pensadores más clásicos aun reconociendo que en ellos la educación contextual y ancestral que los rodeó influyó en sus formas de ser. Si el divide y vencerás era un arma decisiva para quien quería vencer, ahora esa arma ha aumentado su efectividad: divide a los seres humanos y vencerás, pero sigue adelante: divide a los seres humanos y dentro de esa división divídelos más, entre hombres y mujeres. El poder está de enhorabuena, el fascismo ése quimérico al que dicen querer combatir, sonríe satisfecho

Que yo sepa, lo que he visto ha sido a un señor prepotente con su testosterona, un señor que se tiene mucho amor a sí mismo, que se siente seguro de sí mismo, y ha decidido dejar su vicepresidencia en el gobierno para ponerse al frente de Podemos Madrid, con el visto bueno de los jerarcas de su partido que haberlos haylos aunque Podemos siempre haya presumido de igualdad, de asamblearismo y por tanto le ha hecho ascos a las jerarquías. Sin embargo, Podemos podrá combatir contra el fascismo, contra el capitalismo, y lograr ciertos avances, pero no podrá combatir contra el humano, contra sí mismo, en ese terreno no tiene posibilidades de ganar, el humano es como es y no cómo desearía Podemos que fuera. La izquierda, ayer y hoy, siempre dividida y subdividida, irreconciliable, como en La vida de Brian, el Frente Popular de Judea, y el Frente Judaico Popular.

Una vez que el señor Iglesias y su testosterona decidieron liberar Madrid del mal que lo acecha, tendió públicamente la mano a Más Madrid. Si decían que sí, sería ya un mérito de Iglesias; si se negaban, Más Madrid se retrataba como un enemigo de la unidad. Si Más Madrid no deseaba la unidad de acción, no tenía más que hacer un comunicado o unas declaraciones juiciosas y bien argumentadas que persiguieran justificar ante la opinión pública su negativa. Pero no, en lugar de eso ha surgido la heroína con sus argumentos de mujer liberada: que esto no es Néfilix y que a ella no va a llegar ningún macho a tutelarla. Y por el sur aparece la señora Rodríguez con una canción similar. Supongo que habrá quien las haya aplaudido con fervor. Todo muy revolucionario, muy coherente, muy inteligente. ¿Adónde va la izquierda con este personal? Mejor así, porque si ganan y se coaligan para gobernar los socialdemócratas, los leninistas y los trotskistas, ¿qué pasará si en el fondo late ese “infantilismo de la izquierda”? Este personal está condenado a perder su guerra, ya la perdió contra Franco, vencerán en algunas batallas pero nunca ganarán la guerra. Ahora, a las clásicas tribus de la familia izquierdista, ya citadas, se une otra: la fobiatestosterona.


Edictos en El Correo de Andalucía Empleo en Sevilla