sábado, 04 julio 2020
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La vida del revés

La segunda oleada que viene

La Covid-19 sigue provocando la urgencia sanitaria en todo el planeta. Sin embargo, en España, uno de los países más castigados por la pandemia, parece que hemos olvidado todo

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18 jun 2020 / 08:14 h - Actualizado: 18 jun 2020 / 08:18 h.
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  • Fotografía: EFE
    Fotografía: EFE

Hace unos días, nadie podía moverse de su casa salvo por una razón justificada y poderosa. Las medidas del confinamiento que hemos vivido han sido duras y, en general, el comportamiento de los españoles ha sido ejemplar; creo yo que, incluso, hemos rozado el borreguismo. Soy de los que llevan mal los recortes de libertades. En cualquier caso, hace unos días el peligro era atroz y, hoy, estamos a las puertas de una apertura de fronteras a lo loco, de un ‘no pasa nada, esto lo tenemos controlado’ que va de lo peligroso a lo grotesco.

Hay que recordar que la Covid-19 se está llevando por delante a miles de personas. En España, las cifras oficiales hablan de 27.000. Son bastantes más porque de otro modo son inexplicables los datos que ofrecen, por ejemplo, las funerarias. Las cifras más altas que se manejan hablan de 45.000 muertos. Lo patético es que no se puede creer en ninguna de las cifras que se manejan. Resulta bochornoso. Hay que recordar que en la Comunidad Autónoma de Madrid han muerto el 15 por ciento de los mayores que estaban viviendo en residencias de ancianos. ¡El 15 por ciento! Eso es mucho decir y provoca en el que escribe una tristeza infinita.

El presidente Sánchez sigue sin poder ofrecer un plan. Aeropuertos abiertos, bares y discotecas abiertas, movilidad ilimitada... Segunda oleada segura. El presidente Sánchez ha dejado de escuchar a los médicos y científicos (los que han gobernado el país durante semanas) y se ha puesto en manos de los que creen que lo prioritario es activar sectores estratégicos y luego ya veremos lo que pasa en los hospitales. Y el error es superlativo. Como en España se produzca una segunda oleada seria y los turistas se vean afectados por ello, aquí no va a volver ni el más loco de cada Estado.

No se entiende bien este cambio tan brusco. ¿Alguien sabe qué es lo que estamos haciendo? ¿Tiene algún sentido? ¿Nos merecemos esto los españoles?


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