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La serenidad del carrito

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05 jun 2022 / 04:00 h - Actualizado: 05 jun 2022 / 04:00 h.
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  • La serenidad del carrito

Una manera de ser eternidad, ¡creo que ése es uno de los regalos de la serenidad! porque cuando estás claro, sosegado, apacible... ¡Te invade una sensación indescriptible!, esa paz interior se emana al exterior y, por muy bullicioso que sea éste, empieza a verse todo mejor, se incrementa el nivel de conciencia, se experimenta una maravillosa eficiencia mental y emocional que casi que para el tiempo, hace que vivas la escena a cámara lenta y ¡hace que dures más! porque la serenidad, ¡alarga la vida! he ahí su maravilloso regalo: el ser eternidad...

Esta reflexión empezó a escribirse en mi mente cuando el pasado 31 de Mayo Alonso (mi chico) y yo acompañamos durante un rato a la Hermandad del Rocío de Tomares. Fuímos desde el Ayuntamiento hasta un tramo del camino a Villamanrique, el trayecto se llenaba con la alegría de las sevillanas, el color de las flores que adornaban las cabezas y los lunares de las faldas rocieras, la majestuosidad de los bueyes, el «estruendo cohetero» como anunciante certero del paso de la Hermandad, la emoción de los ojos peregrinos por volver a vivir aquello que define sus destinos... ¡Ay, camino! Yo iba grabando en mi mente cada detalle y me hizo mucha gracia como Alonso decía con simpática expresión de asombro «¡si esto acaba de empezar!», cuando una señora, situada justo detrás, entonaba la conocida sevillana: «Lloran los pinos del coto...»

Continuamos caminando y justo delante de nosotros caminaba una mamá empujando su carrito y el maravilloso habitante de aquel «hogar móvil» era un bebé que, con expresión plácida, permanecía dormidito... Ni el cante, ni los cohetes, ni las palmas conseguían romper aquella mágica calma... Era emocionante y sorprendente a partes iguales contemplar aquella escena... Un bebé, un ser tan frágil y tan pequeño, se perfilaba como el firme dueño del momento demostrando como, a pesar de todo aquel ruido vital, era perfectamente capaz de mantener su propia armonía... Creo que nunca había visto nada tan fascinante y tan bonito como la serenidad que emanaba de aquel carrito.

Atención, dificultad, prioridad

Decía el Doctor Mario Alonso Puig que «La serenidad es la capacidad de mantener centrada tu atención, en medio de la dificultad, en aquello que para ti es una prioridad» , llegué a la conclusión de que aquel sabio bebé era la viva imagen de la serenidad pues tenía toda su atención centrada en descansar, algo que para alguien tan pequeñito es una prioridad, superando toooda la dificultad ambiental (yo estaba segura de que a mí me hubiera costado un triunfo hacer lo mismo) pues es verdaderamente meritorio ser eternidad, conservar tu paz interior cuando todo tu entorno vibra al son del tambor... ¡Qué lección de vida estaba escondida en aquel carrito!


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