Los medios y los días

La Sevilla mendicante

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24 ene 2022 / 04:35 h - Actualizado: 23 ene 2022 / 12:39 h.
"Los medios y los días"
  • La Sevilla mendicante

Se me revuelven las tripas cuando estoy sentado en algún velador de la Alameda de Hércules o de Nervión y al menos cuatro pedigüeños se acercan a mí para que les dé limosnas. Suelen ser educados o, mejor, ya están resignados. Algunos me cuentan sus desgracias, vaya usted a saber si son ciertas o no, lo cierto es que están allí. En ocasiones se enfadan conmigo cuando les niego ayuda y farfullan palabras que por fortuna no escucho. Siento una enorme rabia cuando bajo a recoger mi coche en el aparcamiento subterráneo del mercado de Triana y hay allí personas durmiendo en una manta o “cenando” y hasta nos damos las buenas noches. ¿Buenas? Para mí, supongo. Me trago la bilis al ver a mendigos envueltos en mantas en soportales y cajeros de bancos.

Y esto es lo que veo yo, burguesito que me desenvuelvo por zonas determinadas, que no me voy por esos barrios dejados de la mano de Dios y, sí, miren, se hallan realmente dejados de la mano de Dios, Jesús del Gran Poder los visitó y les llevó algunos ingresos sólo con su presencia, al margen de la riqueza espiritual que ya me dirán para qué se quiere cuando el estómago está vacío y las viviendas y el trabajo flaquean por todas partes. No sé si hace falta que el Señor del Gran Poder suelte la cruz y agarre el látigo pero entonces sospecho que lo detendrían de nuevo y los crucificarían por subversivo.

La existencia de tanto mendigo en un lugar concreto es directamente proporcional a la porquería que contienen las almas de sus habitantes, empezando por las de sus dirigentes en la cosa pública o privada porque esto es asunto de todos. Los ciudadanos llamados de a pie pagamos nuestros impuestos y de ahí deben salir las remesas para que no existan mendicantes. Los empresarios también pagan, unos más que otros, unos con mayor conciencia social que otros. Entonces, ¿qué pasa aquí? ¿Qué falla? Debe ser que los mendigos son una clase inferior, unos inadaptados a la democracia y su mercado, como dicen algunas corrientes liberales. Debe ser porque el mercado necesita parados y miserables para tener una mano de obra sobrante y de paso esclava y dormida por la inconsciencia de los que tienen para comer decentemente y por la de los pobres también. Puede ser que la sociedad digital los haya tirado a la basura o puede ser que algunos de estos pobres no hayan sabido administrar sus vidas.

Bien, sea cual sea la causa, ¿no haremos nada? ¿Por qué esta constante en toda la Historia de los humanos?


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