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Coronavirus

La UME sevillana

Quiero ver las calles de mi ciudad llenas de tanques y soldados por doquier

Juanmi Vega @Juanmivegar /
25 mar 2020 / 06:30 h - Actualizado: 25 mar 2020 / 06:30 h.
"Ojana in Excelsis","Coronavirus"
  • La UME sevillana

Alguno pensará que estoy loco por lo que voy a decir: quiero ver las calles de Sevilla llenas de tanques y soldados por doquier.

Una noche de confinamiento cualquiera, como la de hoy, la de mañana o la que vivimos ayer, mantuve una conversación con el compañero de Muchodeporte Paco Cepeda. En esa conversación empezamos a enumerar todas las cosas que echábamos de menos y llegamos a un punto en común: tanques y soldados.

Los tanques de la Mari, en Duralex de tubo, a uno con treinta y viendo la iglesia de Santa Catalina. Cuando el coronavirus pase, el Tremendo va a tener que abrir hasta los miércoles, su día de descanso, porque estamos deseando ver a los Panzers sevillanos inundar la acera del Almirante Apodaca.

Todo buen tanque que se precie necesita de un conductor y qué mejor acompañante de éstos que un buen regimiento de pavía, vestidos con sus uniformes que llevaban los húsares de los tercios españoles que combatieron en la batalla del nombre del batallón. Como los del Rinconcillo, por poner un ejemplo.

Estar en casa no es fácil. Los futbolistas, con sus chalets con piscina, cine, sala de juegos y habitaciones a las que no habrán entrado en un año, lo tendrán fácil, pero a la clase media, que viven 4 en un piso de 60 metros cuadrados, se les hace cuesta arriba.

Vienen días difíciles. Días de recordar la libertad que teníamos hace un par de semanas. De recordar y de valorar, porque no volveremos a vivir igual hasta dentro de un tiempo. Seguramente haya que cambiar de calendario para poder volver a la normalidad.

Hay que aprovechar este confinamiento para vivirlo con la familia, el que pueda, y estrechar los lazos. Puede que sea la última vez que vas a estar tanto tiempo con los tuyos. Dentro de unos años te irás de casa o serán tus hijos los que pongan en pie en polvorosa.

El himno de la barbarie de una España en blanco y negro, sumida en la desesperanza y la desazón tiene la frase más indicada y esperanzadora para este tiempo: volverá a reír la primavera.


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