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La Tostá

La vida sí que es un regalo de Reyes

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Manuel Bohórquez @BohorquezCas
06 ene 2021 / 08:44 h - Actualizado: 06 ene 2021 / 08:45 h.
"La Tostá"
  • La vida sí que es un regalo de Reyes

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Es casi por la mañana y aquí no han venido aún los Reyes Magos de Oriente. Anoche dejé ramón en el lebrillo, como hacían mi abuelo y mi madre hace más de medio siglo. Dejé también encendidas las luces de los dos porches de la casa, el de la entrada y el de atrás, el que da a un pinar que llega casi a Almensilla. Puse en una vieja gramola, que perteneció a Tomás Pavón, cantes muy antiguos, de la época de Chacón y Manuel Torres, para crear un ambiente de jonda familiaridad. Mis tres perritas, Pastora, Rufi y Sira tenían la orden de no ladrar a nada de lo que se moviera, ni a nadie, para no espantar a sus Majestades, caso de venir. Ayer por la tarde cocí huevas de merluza y las aliñé por la noche por si venían con hambre. Pero a la hora que es no han llegado y me temo que ya no van a venir. Este año, tampoco. Es verdad que no he hecho nada para merecer un bote de colonia o unas zapatillas. Los Reyes no te visitan si no les escribes una carta o alguien lo hace por ti y no lo hice en su momento. Veo que nadie lo hizo tampoco. No es que esperara regalos este año, pero bueno, uno tiene siempre la ilusión de que los Reyes te sorprendan. Viendo que no vendrían me puse a pensar en los motivos que tenía para ser feliz sin necesidad de que me regalaran nada, y no se crean, tenía un montón. Anoche descubrí que tengo casi todos los libros de Félix Grande dedicados de su puño y letra, y eso me hizo inmensamente dichoso. Leyendo Tres artistas y un dios (2006), me acordé de que su hija Guadalupe, y de Paca Aguirre, murió hace tres días con solo 55 años. Como sus padres, era poeta, y de las buenas. También descubrí que aún tengo estuches de colonia que me regalaron años atrás mi madre y mi hermana, y anoche mismo abrí uno de ellos y aún olía a rosas y jazmines, los mejores perfumes para el pelo. Entonces me dio por pensar en la suerte que he tenido en la vida, con tan buena familia y tan grandes amigos. Es verdad que este año no han venido los Reyes a casa. ¿Y qué? Pero son las cuatro de la mañana y estoy escribiendo este artículo, con el canto de los gallos de fondo, para que lo leáis ustedes, los fieles lectores de cada día. Y eso sí que es un regalo. Ser columnista de un diario como El Correo de Andalucía, el decano de la prensa sevillana, es el mejor obsequio posible. Llevar cuarenta años escribiendo, en un país donde escribir es llorar, es la repera. Haber escrito libros sobre Fernando el de Triana, el Carbonerillo, Manuel Escacena, la Niña de los Peines, Tomás Pavón, Manuel Gerena y el Canario, es otro regalo increíble. Haber amado a grandes mujeres también lo es, aunque ya solo vivan en mi corazón, que no es mal sitio, a pesar de las goteras. Tener voz para cantar, pies para andar por el campo, ojos para admirar la belleza del paisaje y paladar para disfrutar de los sabores, es una ofrenda insuperable, algo impagable. Estar vivo lo es también. No solo vivo, sino con capacidad para pensar que cada mañana es como nacer de nuevo. Que no se vayan a creer los Reyes que hoy voy a estar triste porque se les haya pasado venir a casa con un nuevo ordenador. No, tranquilos. Empieza a amanecer y el azul oscuro del cielo se va mezclando con el verde brillante de los pinos de la marisma mientras el ronroneo de mis gatos me invita a meterme en la cama con Coralina, mi fiel sábana, caliente y suave.


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