lunes, 24 enero 2022
10:53
, última actualización
Los medios y los días

Las Navidades más extrañas y el colapso

Image
29 dic 2021 / 04:01 h - Actualizado: 29 dic 2021 / 04:01 h.
"Los medios y los días"
  • Las Navidades más extrañas y el colapso

Supongo que con alguno de mis lectores coincidiré al sentir y pensar que estas de 2021-2022 están siendo las Navidades más extrañas de mi vida. Al margen de los problemas de cada cual, es el virus la causa de unas sensaciones de dispersión y confusión muy intensas. Estamos viviendo todo lo contrario que se debe vivir en una Navidad: en vez de serenidad, alegría, nostalgia, tristeza, habitamos en la inseguridad, incertidumbre, cambios constantes en nada de tiempo. No es miedo como dicen algunos negacionistas, que el poder nos mete miedo, que las farmacéuticas nos meten miedo para entre ellas y el poder -que son ellas también- hacer negocio a costa de nuestros temores. El miedo es algo más intenso y negativo, más paralizante, nos acompaña siempre, desde que nacemos, la diferencia con el miedo intenso o provocado es cómo se le hace frente. Lo peor no es el miedo, sino el caos, el desorden, no saber cómo ordenar las piezas de una vida durante toda ella o en momentos determinados de esa vida.

Estamos ante uno de esos momentos. Hay que suspender de un instante a otro una reunión familiar, de amigos o de empresas, nos suspenden actos que nos atraían mucho, no salimos a comprar los regalos navideños con tranquilidad e ilusión y, para colmo, aunque haya sido una bendición y yo esté disfrutando, nos caen chaparrones de lluvias que contribuyen a cortar deseos de ser y estar.

Sin embargo, lo principal es el virus. ¿Por qué, si ahora es menos agresivo? Porque aunque es menos agresivo está encima misma de todos nosotros, encima de nuestros hijos y nietos, revoloteando como un veneno invisible e imprevisible sobre nuestras cabezas, las de todos, no hay nadie que no sepa de alguien que lo tenga o lo haya dentro, que no esté en cuarentena o que no hable del bicho de una forma u otra. Nadie escarmienta en cabeza ajena, cuando la pandemia era mucho más cruel, paradójicamente, nos cogía más lejos, salvo a quienes la padecieron fuertemente y murieron a causa de ella, la mayoría la seguíamos por el tremendo número de muertos y esas terribles circunstancias que llevaban a la desesperación a los sanitarios, a las muertes en los pasillos o en la soledad de las casas o en la frialdad de una residencia de mayores. Entonces sí había miedo y terror, pero lo combatíamos con valor, palmas, canciones, memes y videos. Ahora, un virus debilitado sigue atacando con otras armas, ha ganado en extensión, a pesar de su debilidad lo tenemos encima todos y cada uno de nosotros, llenándonos de incertidumbre.

No obstante, el problema de salud es menor que el de antes. La ciencia lo va venciendo. Casi 2.000 muertos por gripe en 2018, unas 1.500 defunciones en 2019 por la misma causa, casi 1.000 en 2020. Hasta agosto de este año 2021, habían muerto en la carretera cerca de 700 personas y en 2019 perdieron la vida en el asfalto casi 1.800 personas. Sumadas y comparadas con estas cifras las muertes actuales por Covid son bastante menos significativas y sin embargo el estado de alarma es mayor. Los políticos le temen al colapso sanitario y hay que decirles una y otra vez que ya había un cierto colapso sanitario antes de la pandemia, que la sanidad pública en España está siendo maltratada, muy maltratada, como la investigación y la universidad públicas que van unidas a la Sanidad, ¿o es que las colas de espera y las atenciones en las consultas a cien por hora son nuevas? ¿O es que el señor Ortega nos tendría que regalar aparatos sanitarios sofisticados si el Estado cumpliera con su obligación? Lo más importante para un ser humano es vivir, sobrevivir, así que déjense ya de colapsos y capten a todos esos profesionales de la Sanidad que se han tenido que largar de España por culpa de gestiones nefastas, ya está bien de pretextos como la crisis de 2008, esa crisis la originaron unos seres que son humanos pero para mí terroristas de su especie y no sólo andan campando por ahí sino que les dimos miles de millones que jamás devolverán. Saquen dinero para la Sanidad de debajo de las piedras y así podremos pasar unas Navidades con un poquito menos de confusión y angustia.


Edictos en El Correo de Andalucía Empleo en Sevilla