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La vida del revés

Las próximas restricciones contra la sexta ola de la pandemia

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27 dic 2021 / 18:42 h - Actualizado: 27 dic 2021 / 18:57 h.
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Aún no sabemos que restricciones tendremos que asumir antes del día 31 de diciembre, en el arranque del año y, sobre todo, una vez que finalice la campaña de Navidad. Las limitaciones en los aforos parece que están garantizadas, el cierre del ocio nocturno tiene bastantes papeletas, los toques de queda planean sobre la realidad generada por esta sexta ola, la limitación de horarios en el comercio es casi segura y todo irá a peor con el paso de los días. El mensaje que nos llegó desde las autoridades sanitarias afirmando que las vacunas eran la solución resulta que no era exacto. Sin duda la vacunación ha sido esencial aunque no definitiva. El mensaje ha hecho que los cuidados hayan sido menores y el resultado es una sexta ola que arrasa con todo.

Estrangular la economía no es bueno y, por esa razón, el Gobierno de España y los de las distintas Comunidades Autónomas, andan haciendo equilibrios sobre un alambre siempre a punto de romperse. Pero la saturación del sistema sanitario o el colapso laboral es igual de importante y deben evitarse a toda costa. La atención primaria ya está a punto de derrumbarse. La cantidad de personas que acuden a los centros de salud es abrumadora y los sanitarios no dan más de sí. Y el número de personas que no acude al trabajo a causa de los contagios y de los contactos estrechos es apabullante. Esto significa que volvemos a llegar tarde en la toma de decisiones. El día que comiencen a tomar medidas no habrá solución para algunas cosas... como de costumbre.

Estamos ante la enésima encrucijada que nos plantea esta pandemia y vamos derechos hacia la línea de meta de un error que ya parece una constante en la ecuación. Hemos perdido de vista la necesidad de salvar vidas, de cuidar de nuestros mayores, de tratar el problema desde la humanidad, y así nos va. Ni los políticos han sido capaces de hacer las cosas bien (ni legislación, ni medidas serias para cortar por lo sano, ni compromiso con algo distinto a las siguientes elecciones) ni la ciudadanía ha aguantado más (son muchos meses de pandemia y la guardia se ha bajado hasta los sótanos). Por otra parte, los que asisten a fiestas multitudinarias e ilegales que se convierten en focos de contagios desde el primer momento o los que niegan la existencia de virus o los que no quieren vacunarse por distintas razones, no lo están poniendo más sencillo.

Todos los días fallecen personas en los hospitales sin que demos importancia a ese dato catastrófico para una sociedad que quiere ser moderna. El sufrimiento en las UCI’s es monumental y, si no nos toca de cerca, no atendemos a las cifras de ingresados. Las personas con secuelas o que sufren la Covid-19 persistente son miles y ya no cuentan. Pero hemos vuelto a salvar la Navidad (eso significa que las ventas han alcanzado un nivel aceptable). Mal negocio.

Creo yo que cada uno debería reflexionar sobre todo esto y sacar sus propias conclusiones. Tal vez si paramos y pensamos unos minutos seamos capaces de entender que estamos haciendo las cosas entre mal y desastrosamente mal.


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