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La Gazapera

Llave del Cante a Pastora Pavón

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Manuel Bohórquez @BohorquezCas
28 nov 2020 / 09:40 h - Actualizado: 28 nov 2020 / 10:20 h.
"La Gazapera"
  • Llave del Cante a Pastora Pavón

Cuando Ricardo Molina Tenor, el poeta de Puente Genil (Córdoba), decidió que la tercera Llave de Oro del Cante tenía que ser para su amigo Antonio Mairena, que no era aún una primera figura ni había hecho méritos para tal galardón, alguien le dijo a Ricardo que estaba ahí la Niña de los Peines, viva, la mejor cantaora de todos los tiempos, y que era la única merecedora del polémico trofeo. Pastora Pavón Cruz, que así se llamó la artista sevillana, sabía lo de que se iba a conceder mediante concurso y le dijo a su marido, el también cantaor sevillano Pepe Pinto, que quería ir al certamen, seguramente por darle en las narices al poeta y a su pariente mairenero. Enterados Ricardo y Antonio, y como ya estaba todo fraguado, decidieron darle un homenaje nacional en Córdoba a la Emperadora del Cante, en 1961, o sea, un año antes del concurso por la Llave, que fue en 1962.

A Pastora le hizo ilusión el homenaje de Córdoba, que no le habían dado en Sevilla, siendo sevillana, y se olvidó de la dichosa Llave. El homenaje fue un éxito y Pastora lo disfrutó como una niña chica. Pero nunca olvidó del todo que le negaron el trofeo que le dieron a su gran amigo, el cantaor sevillano Manuel Vallejo, en 1926 en el Teatro Pavón de Madrid. Antonio Mairena lo fue arreglando poco a poco, como pudo, homenajeándola en el festival de su pueblo, siendo uno de los artífices del monumento que se le puso en Sevilla en 1868 o grabando un elepé, Honores a la Niña de los Peines, meses antes de la muerte de la cantaora, en 1969. Pastora se fue apagando con el recuerdo de la faena que le habían hecho en el Concurso Nacional de Córdoba, algo que le dolió en el alma porque, y lo dijo con estas palabras, “la merezco yo, que he abierto muchas puertas para el cante grande”. Se lo dijo a Amós Rodríguez Rey, el cantaor y flamencólogo gaditano, hermano del Beni de Cádiz, quien poseía una carta en la que Ricardo Molina le confesó que tenían que haber hecho las cosas “de otra manera, Amós”.

Aquel error histórico dejó a la Niña de los Peines sin un galardón que le cambió la vida a Antonio Mairena, porque de no haber sido premiado con ese trofeo nunca hubiera llegado a donde llegó. No es porque no fuera un buen cantaor, que lo era ya, sino porque no tenía el carisma necesario. La Llave del Cante, que él supo rentabilizar con talento, lo convirtió en figura de la noche a la mañana y supo aprovechar el cambio que se estaba produciendo en el cante jondo o en el arte flamenco en general. El nacimiento de los festivales de verano le vino como anillo al dedo para llevar a cabo su labor. Mairena no era un cantaor para el teatro, sino para las reuniones de cabales, y encontró apoyo en intelectuales que habían despotricado mucho sobre la ópera flamenca, Marchena, Caracol y Valderrama.

¿Cómo se podría enmendar aquel error histórico de Córdoba? ¿Dándole la Llave de Oro del Cante a Pastora a título póstumo, como se le dio a Camarón? Sería otro error. Actualmente la tiene Fosforito, quien por cierto fue uno de los cantaores que se prestaron a la farsa del concurso por la Llave en Córdoba, un certamen descaradamente amañado. La VI Llave de Oro del Cante, si se diera algún día, se le debería dar a una cantaora como homenaje y reconocimiento a todas las cantaoras de la historia del cante. Por justicia y por Pastora. Si no es así, que la entierren para los restos.


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