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La Tostá

Lo que le he pedido a los Reyes

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Manuel Bohórquez @BohorquezCas
04 ene 2022 / 08:05 h - Actualizado: 04 ene 2022 / 08:08 h.
"La Tostá"
  • Lo que le he pedido a los Reyes

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Lo voy a decir sin miedo alguno: creo en los Reyes Magos desde niño, desde que mi madre y mi abuelo materno tenían el detalle de escribirles cada año para que se pasaran por el número 5 de Cuatro Vientos, en Palomares del Río, la casa donde crecí. Esta misma noche les he escrito una carta pidiéndoles que recen por la salud de las personas que más quiero, por lo que se nos viene encima, que llegará enrabietado y encabronado. Me refiero al virus, el Covid u otro, qué más da. Que haya habido un millón de contagiados en las últimas dos semanas, solo en nuestro país, deja claro que esto es un desastre con responsables o irresponsables. Ahora nos dicen que si no nos mata el coronavirus, lo hará la gripe común. Flurona, le llaman. Es la mezcla del coronavirus y la gripe, cosa seria. Puede pasar que se maten solas las dos enfermedades infecciosas y que se acabe el problema. Ellos, los científicos, lo sabrán. Por lo que pueda pasar, desde hoy mismo empiezo a planificar el adiós y lo primero que haré será intentar quedar con las personas a las que, queriéndolas, les hice daño en su momento, aunque no de manera consciente. En las separaciones jamás entendí que cuando un matrimonio se rompe, cada uno tire por un lado y se acabe todo. Pero parece inevitable, sobre todo si no hay hijos en común. Ese lacónico “hazte cuenta que me he muerto para ti”, un clásico, es de una enorme brutalidad, venga de quien venga. Pero no ocurre solo con los matrimonios o parejas que se rompen, sino con los amigos. A veces se pierde una amistad importante por una tontería. No hace mucho que perdí a un compadre por enviarle un whatsapp que no era para él, pero en el que hablaba de él. Me ha pasado dos veces en un año y perdí a un compadre y amigo, y a una amiga. Cuidado con estos errores, que pueden perder a alguien muy importante en sus vidas. Está también el amigo que un día desaparece sin decirte por qué y no lo vuelves a ver. Sería una pena morirse sin intentar al menos aclarar las cosas y, si fuera posible, limar asperezas, hacer las paces con un abrazo que te corte el aliento. No se vive nada más que una vez y no tiene sentido irse al agujero sin solucionar los problemas de este tipo que hemos ido acumulando por torpeza o porque somos como somos. Pasado mañana sabré si los Reyes Magos de Oriente recibieron o no mi carta. Para el próximo año, quizá sea tarde.


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