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La Tostá

¿Los bancos amigos?

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Manuel Bohórquez @BohorquezCas
23 nov 2022 / 05:39 h - Actualizado: 23 nov 2022 / 05:43 h.
"Banca","La Tostá","Hipotecas"
  • Foto: Jesús Barrera
    Foto: Jesús Barrera

El Gobierno se apunta como un tanto lo del acuerdo con los bancos para que renegocien las hipotecas con sus clientes, por la subida del tipo de interés, y no entiendo que las entidades hayan necesitado al Gobierno para algo que debería haber salido de ellos mismos, en vista de cómo lo están pasando las familias, de las que viven. Me vi obligado a renegociar la cuota mensual de un préstamo y no tuve ningún problema, ni necesité para nada al Gobierno. Ni siquiera avalista. Los bancos no quieren anulación de hipotecas, ni que sus clientes devuelvan las viviendas por no poder hacer frente a la deuda, porque ya tienen demasiadas casas, locales y pisos que no saben cómo colocar. Les interesa que el cliente siga pagando la hipoteca y si hay que darles facilidades, o sea, más años para saldar la deuda, lo hacen encantados porque siguen obteniendo importantes beneficios, más aún si amplían los años para que sus amados clientes acaben de pagar las hipotecas. La banca nunca pierde. Y más que a los ciudadanos hipotecados, el Gobierno les ha echado un cable a los bancos, como siempre que hay problemas financieros, lo vendan como lo vendan. Había que ver ayer la cara de Sánchez diciendo que de este acuerdo se van a beneficiar un millón de familias, que es mentira. Serán solo entre doscientas y trescientas mil, como mucho, que no es lo mismo. Se valora la voluntad del Gobierno para ayudar a los ciudadanos en momentos difíciles, pero en este caso está vendiendo como un triunfo un acuerdo que no hubiera necesitado su mediación porque los bancos no iban a tener más remedio que renegociar las hipotecas con sus clientes, salvo que quisieran una avalancha de anulaciones, que nunca les interesa. Ni aumentar considerablemente unas viviendas mediante dación en pago, que luego no pueden vender con facilidad porque tienen demasiadas. El acuerdo, pues, beneficia principalmente al Gobierno y a la banca, y endeuda aún más a los hipotecados porque lo estarán más años y pagarán más intereses. Yo mismo, tendría que acabar de saldar mi deuda el próximo año y, como pago menos cada mes, la mitad de lo que pagaba, no me liberaré de la soga al cuello hasta 2030. Y los banqueros amigos tan contentos.


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