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Intrusos

Los derbis en Sevilla deberían estar prohibidos

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10 nov 2022 / 04:00 h - Actualizado: 10 nov 2022 / 04:00 h.
"Intrusos"
  • Los derbis en Sevilla deberían estar prohibidos

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Si, como lo han leído y permítanme que lo explique: Sevilla es una ciudad en la que siempre se ha sabido convivir y en las que siempre nos tomábamos a guasa esto del fútbol con las típicas bromas entre aficionados de uno y otro equipo, pero esto, en los últimos años está pasando a ser ejemplo de poco civismo y de violencia, como ejemplo el último derbi.

Vaya por delante que soy un gran aficionado al fútbol -mucho más de lo que muchos podrían pensar y con más conocimientos de lo que se puede creer- pero no me gusta nada como se ponen las cosas en los derbis en la ciudad.

Primero porque hay aficionados que más que aficionados son salvajes, como el vídeo del individuo que se sube en un semáforo y lo destroza... ¿Eso es afición o apoyo a un equipo? Perdónenme pero eso se llama salvajismo y gamberrismo, sea del equipo que sea, en este caso del Betis.

Luego lo que pasa en el campo se queda en el campo, particularmente esta semana he visto a un jugador del Betis junto a uno del Sevilla, en una cafetería, y no dejaban de reírse y ser amigos, pero en la afición se pasa a las manos, a la violencia, a las peleas, a romper el mobiliario urbano a manos de cafres donantes de cerebro. Un derbi es colorido y pasión, no “eso” que se ve en las calles y que deben darnos vergüenza.

Igualmente el alimento del odio en redes sociales o en perfiles de Whatsapp donde se podían leer deseos de muerte a jugadores del Betis, acordarse de los familiares de jugadores del Sevilla y toda una gama amplísima de insultos... Amén de los descerebrados que, por ejemplo, llamaban “moro de mierda” y otras lindezas al “8” del Betis Fekir, en una clara alusión racista y “algo” más sin caer en la cuenta que en el Sevilla hay dos jugadores musulmanes (que se me vengan a la cabeza), tal vez el cerebro no le dé para más a estos individuos de uno y otro equipo -¡ojo! De uno y otro equipo- pero también tienen a los que le jalean y ríen la gracias.

No dejo atrás a las directivas, aquellos que se comportar como aficionados radicales sin tener en cuenta que representan a una institución y otros por no cuidar, un poco más, las relaciones con las aficiones, y me refiero tanto a Monchi (por mucha costumbre que tenga de salir a saludar a la afición, la cara desencajá y la actitud también dice mucho...) como al famoso tifo (con el visto bueno de la Subdelegación del Gobierno). Aunque puestos a pedir también se debería tener más cuidado siempre con este tipo de detalles que, habitualmente, no hacen más que herir susceptibilidades.

La gracia está en ir con la guasa diciendo “Desde el minuto 50 pidiendo la hora” y el otro respondiendo “no ganáis ni a un equipo con nueve”, todo eso entre risas y bromas, no a palos en la calle, con racismo, destrozando el mobiliario urbanos, orinando en la calle, rompiendo botellas y otras lindezas o haciendo apología de la violencia que sólo muestra lo reprimido o cabreado que está su autor/a. Luego pediremos una ciudad bonita, limpia... ¡Claro! Hasta que llega el derbi de las narices.

Podría seguir argumentando, pero lo mejor: el resultado, que no gusta ni a unos ni a otros pero que, al menos, calma ánimos.

Quizás las generaciones más jóvenes no entiendan que esto sólo es un pasatiempo, un deporte, y que eso es lo que debe primar, la deportividad, pero no, parece que estamos más cerca de los hooligans ingleses que se la siempre generosa afición de Sevilla.

Por último la prepotencia de ambos: “Sevilla es rojiblanca/verdiblanca”... Pobres, aún no se han enterado que Sevilla sólo tiene un color y ese olor es el de la Paz. ¿Lo entienden?


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