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La Tostá

Los jóvenes en la dictadura

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Manuel Bohórquez @BohorquezCas
10 ene 2022 / 06:33 h - Actualizado: 10 ene 2022 / 06:37 h.
"La Tostá"
  • Francisco Franco. / EFE
    Francisco Franco. / EFE

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Los jóvenes de hoy de entre 15 y 20 años hablan de la libertad y suelen comparar el momento actual con el franquismo, como si supieran qué fue la dictadura de Franco. Al menos, con los jóvenes que suelo hablar normalmente no tienen ni idea de cómo fue esa etapa de la historia reciente de nuestro país. Es más, tampoco creo que les interese mucho, aunque deberían interesarse en saberlo para que no los manipulen con tanta facilidad como está ocurriendo en la actualidad, con la izquierda de moda y el resucitado odio a la derecha y el capitalismo. Tenía 17 años cuando murió Franco y con 12 ya trabajaba, luego algo sé de esa etapa. Como nací en 1958, casi veinte años después del comienzo de la dictadura, acabada la Guerra Civil de 1936, y los niños de entonces no sabíamos casi de nada, apenas fui consciente de la tan cacareada falta de libertad. Tuve toda la que quise para hacer siempre lo que me gustaba, que era jugar en el campo y bajar cada tarde al pueblo desde Cuatro Vientos para estar en la Plazoleta con los amigos y hablar de chavalas o de música. Los domingos, los adolescentes íbamos a Coria del Río y no recuerdo que nadie nos dijera nunca qué podíamos y qué no podíamos hacer en este pueblo, que para nosotros era como ir a Sevilla porque teníamos de todo: cine, campos de fútbol, piscina pública, billares y discotecas.

No sabíamos lo que era la política, que ahí sí que había una libertad controlada, como en todas las dictaduras. Si en el colegio no nos hablaban de política y en casa mucho menos, ¿cómo íbamos a saber nada sobre el socialismo, el comunismo o el fascismo? Para nosotros, Franco era el señor de la fotografía del colegio. El abuelo Paco, le llamábamos a veces de broma. O sea, que empecé a sufrir la falta de libertad para hacer algunas cosas precisamente cuando acabó la maldita dictadura y llegó la democracia. ¿Esto era la libertad?, recuerdo que nos preguntábamos los jóvenes, viviendo ya en Sevilla, en la Carretera de Su Eminencia. Pero trabajé en varias empresas, siendo menor de edad, y en ninguna me dieron de alta en la Seguridad Social, con lo que dentro de dos años la democracia, el Estado, me dará una pensión de mierda y no podré siquiera rechistar. Claro, como exigen 37 años cotizados para tener el cien por cien de la pensión y no los voy a tener, solo 33 –aunque lleve cincuenta trabajando duro–, acabaré mis días tan pobre como en la dictadura. Con Franco al menos vivía en el limbo y no me enteraba de nada. Ahora, estos vividores me tienen todo el día envenenado con el franquismo, la ultraderecha y los abusos de poder. Como Pérez-Reverte, nunca he sentido mi libertad personal tan amenazada. Y los jóvenes hablando de comunismo y de lo guay que es la libertad, con mascarilla o con máscara. Estoy hasta el gorro.


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