miércoles, 28 julio 2021
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Viéndolas venir

Los papeles de Antonio López

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Álvaro Romero @aromerobernal1
19 jul 2021 / 17:00 h - Actualizado: 19 jul 2021 / 17:06 h.
"Viéndolas venir"
  • Los agentes con el pintor Antonio López. / A-3
    Los agentes con el pintor Antonio López. / A-3

En ese Madrid tremendamente libertario de Ayuso y su alcalde capitalino, el señorito Almeida, una pareja de municipales le pide los papeles al gran pintor Antonio López por hacer de las suyas en plena Puerta del Sol: terminar un cuadro después de muchos años de trabajo. Me he acordado de los papeles del camión que cantaban mis paisanos los Chanclas y de aquella primera vez en que Antonio Páez –tocayo, colega y admirador del realista de Tomelloso- me enseñó el conejo desollado de un pintor que siempre me ha parecido el emblema del artista a su bola. De Antonio López conocí después sus cuadros surrealistas con familiares flotando en la casa abandonada, sus grandes avenidas madrileñas, sus vistas desde la azotea de cualquier edificio en la canícula contaminada de cualquier estación del año, los lentos retratos que le encargaron los Reyes de España y, por supuesto, aquel membrillo sin paciencia con el sol que le grabó Víctor Erice cuando la Ayuso hacía su Primera Comunión.

Un hombre que nació seis meses antes de que estallara nuestra guerra incivil, debió de sentir vergüenza ajena cuando vio venir a los dos policías que podían ser sus nietos a pedirle no sé qué permisos. La gente que lo rodeaba advirtió a los agentes que se trataba de Antonio López, pero uno de ellos espetó que como si era Van Gogh.

La estampa valleinclanesca da mucha pena porque no solo en Madrid hemos visto cuadros parecidos. A los polis parecen encargarles con especial celo que tengan cuidado con los artistas. Yo mismo he presenciado en Sevilla más de una vez la profesionalidad de ciertos agentes con otros pintores o músicos en la vía pública justo cuando hacían las delicias de todos los presentes. Supongo que es una forma de contrarrestar lo que no pueden con las botellonas. Ahora, por ejemplo, para evitar que los artistas pinten en nuestro Parque de María Luisa, los chiquillos corran o los enamorados paseen bajo la arboleda, el Ayuntamiento hispalense ha decidido apostar por la seguridad, que siempre consiste en cerrar a cal y canto.

Vamos para atrás como los cangrejos. Y lo peor es que cada capital empieza a imitar a la siguiente por lo peor que ofrece.


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