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La vida del revés

Los políticos macarras y abusones

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23 dic 2020 / 21:00 h - Actualizado: 23 dic 2020 / 21:10 h.
"Opinión","La vida del revés","Política"
  • Javier Ortega Smith. / EFE
    Javier Ortega Smith. / EFE

Buena parte de los políticos españoles están al mismo nivel que los alumnos malos de 1º o 2º de la ESO. En todos los sentidos.

Intelectualmente les falta un hervor (sobre todo a los políticos). La cultura y buena parte de los políticos no terminan de llevarse bien. Eso de leer, escuchar buena música o escribir poemas, me parece a mí que no les gusta mucho.

Humanamente (quiero ser justo y esto que voy a decir se refiere estrictamente al ámbito de la política) son una especie de descampado lleno de cardos y de malas hierbas. Supongo que en casa, con los amigos, en la parroquia del barrio o en el club deportivo, desarrollan una humanidad como la de cualquier otra persona, pero en el desarrollo de su labor como políticos, dejan todo lo que se refiere a la solidaridad, al amor fraterno, a la empatía o a la camaradería, a la altura del betún. Los votos impiden que puedan echar un vistazo a la realidad.

De momentos, tenemos un pleno. Ni cultos ni humanos.

De buen sentido del humor andan justitos; de ironía muy escasos; y la sátira les parece un insulto (en esto los especialistas son los políticos más conservadores). Son más de chascarrillos con aspecto de ingeniosos, son muy del chiste del macarra y del abusón de un par de cursos más altos. Sin ir más lejos, Javier Ortega Smith ha llamado ‘Milhouse’ a Iñigo Errejón en una de las redes sociales más transitada. Ese es el nivel. Si no están de acuerdo entre ellos, el macarra insulta al más empollón o al que tiene pinta de serlo. Y que nadie se equivoque porque si lo hacen en las redes es porque siempre hay personas que apoyan este tipo de cosas. El señor Smith juega con metralletas de las que disparan de verdad y trata a sus adversarios políticos sin respeto alguno. Dice mucho de él.

Ni cultos, ni humanos, ni educados, esos políticos tan mediocres. En todos los sentidos. Y el ejemplo de Ortega Smith es solo eso, un ejemplo, pero hay para rellenar millones de galletas de galletas de la suerte chinas.

Entonces ¿se puede ser político sin ser mínimamente culto, sin tener cierta humanidad o sin educado? La respuesta es contundente y breve: sí. En España, sí porque ‘Spain is different’ y aquí todo vale.


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