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miércoles, 07 diciembre 2022

Los políticos niñatos van cayendo poco a poco

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21 feb 2022 / 07:16 h - Actualizado: 21 feb 2022 / 07:34 h.
"Política","Pedro Sánchez","Pablo Iglesias","Albert Rivera","Inés Arrimadas","Pablo Casado","Santiago Abascal","Isabel Díaz Ayuso"
  • Los políticos niñatos van cayendo poco a poco

La culpa fue del chá, chá, chá. Aquí no ha pasado nada y lo que queda por venir es poesía pura con el traidor, con el que se atreve a decir que robar está feo, con el que anuncia que la ética y la estética en política es tan importante como lo legal, alegal o ilegal. Una mujer que es presidenta de la Comunidad Autónoma de Madrid reconoce que su hermano ha cobrado una cantidad muy importante gracias a que el mundo se estaba viniendo abajo, en el momento en el que los ancianos morían como moscas (en Madrid de forma brutal y cruel), y no se pide su dimisión inmediata sino que se le quiere llevar en andas hasta la Moncloa. Esto es para verlo y no creerlo. Pero si el que mira atónito logra parar un momento y pensar en qué país está, la cosa tiene sentido y todo se explica. Incluso esto que está pasando se explica.

Pablo Casado ha demostrado no tener aguante, ni una talla política adecuada para seguir ocupando sus cargos. No ha durado ni diez minutos y alguien que aspira a ser presidente del Gobierno de España está obligado a saber aguantar chaparrones políticos de forma constante, injusticias, exceso de halagos, críticas de todos los colores y el peligroso fuego amigo. Está a punto de caer. Y lo hará como ya lo han hecho algunos de los niñatos que llegaron para inventarse la política, el Estado, la vida... Albert Rivera, Pablo Iglesias, ahora Casado. Niñatos. Pero que nadie se equivoque, Isabel Díaz Ayuso también lo es. Miguel Ángel Rodríguez arropa a esta mujer y va minimizando sus carencias, pero es una política que solo funciona desde las trincheras, desde un trumpismo zafio, desde el aquí estoy yo y no hay quien me tosa. Queda muy chulo esto de enfrentarse a lo poderoso aunque no es tan bonito que se mueran los ancianos en las residencias de la comunidad que presides durante una pandemia gestionada de forma turbia o que la corrupción asome la cabeza en cada esquina. El gran milagro es que eso no se tiene en cuenta por parte de algunos que aplauden lo que denunciarían sin pensarlo al verlo en la trinchera de enfrente. Resulta patético.

Pablo Casado tenía alguna posibilidad de salir políticamente vivo de todo esto hasta que decidió cerrar el expediente tras recibir lo que él mismo denomino información solicitada que explicaba bien lo ocurrido. Ahora llega la hora del barón gallego. Ha llegado el momento de los políticos de verdad. Es la única salida para un partido que se está agrietando y dejando escapar los votos hacia Vox de una forma casi violenta. Si en el PP no dan un golpe de timón rápido todo se puede derrumbar.

En los libros está todo, y los sabios ya han dicho muchas veces lo que es la vida, cómo funcionan las cosas, y qué es lo que nos espera de forma inequívoca. Ramón María del Valle Inclán dijo: «En España el mérito no se premia. Se premia el robar y el ser sinvergüenza. En España se premia todo lo malo». Y eso es exactamente lo que yo creo.

Quedan tres o cuatro niñatos en funcionamiento y con posibilidades de seguir haciendo de las suyas. Pedro Sánchez es uno de ellos. Que nadie crea que el que escribe ve en ese sujeto al salvador de la patria o algo similar. No, que nadie crea eso. Me parece un político mediocre, pagado de sí mismo, sectario y peligroso. Un tipo que pacta con el primero que pasa por delante para seguir adelante, no es fiable. Otra es Díaz Ayuso. Santiago Abascal es otro que no ha demostrado nada. ¿Puede alguien señalar un solo logro por el que pueda ser aclamado este caballero? Y lo de Inés Arrimadas es un festival de luz y de color. Mejor ni comentarlo.

Que me perdonen todos los que quedan sin nombrar.

Los que ya no están sobre el tablero y el que está a punto de dejarlo, no supieron que ya estaban muertos desde mucho antes de verse con los pies por delante. Los que quedan deberían pensar que tal vez ellos están en las mismas circunstancias. Por mucho fan enloquecido que ni ve ni escucha, el peligro es cierto para ellos porque la política española es una trituradora y no son especiales. Son unos niñatos.


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