viernes, 17 enero 2020
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Los tapados. Maria Jesus Montero y los que vendrán...

15 sep 2019 / 08:53 h - Actualizado: 15 sep 2019 / 08:55 h.
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  • Los tapados. Maria Jesus Montero y los que vendrán...

Llegan otra vez las elecciones y el fin de año. Todo parece seguir igual, con los políticos constituidos en casta y con la educación y la sanidad en deriva indolente.

Será un final de ejercicio anodino, donde por fin los tapados que han pululado alrededor del poder sin apenas tocarlo, iniciarán el sendero que conduce a las tiaras y las capas.

La política española se ha convertido en una trama puramente quijotesca, donde no se espera ningún héroe shakesperiano, no en vano no conozco a ninguno de los políticos españoles que lo haya estudiado; como mucho Pedro J. Ramírez, que se ha rodeado de la hermosa dama sin piedad que dibujara John Keats.

Será el año de los tapados; pues no será Iglesias el elegido por Sánchez. Si lo hubiera querido como alter ego, ya habría pactado con él. No, será el tapado o la tapada de Rivera, que retornará a su nido de amor sin la lumbre del poder que hubiera tocado, con solo haber tomado la decisión de no aprobar los presupuestos de Rajoy.

El tren, en política y en la vida, apenas pasa una vez. No lo duden, solo una vez. Si hay una segunda, es un sucedáneo.

En Andalucía, ya ha salido prematuramente a la palestra Espadas. Un hombre mediocre que jamás soñara con ser Alcalde y que repite el proceso de Monteseirin, ungido éste por Caballos y aquel por Susana. Tanto da fare.

Y es que no hay nada nuevo bajo el sol. Y como decía Shakespeare el boato de las ceremonias que vendrán encubren el poco brillo de las hazañas mediocres.

Pronto resurgirá la batalla por la Secretaria General del PSOE de Andalucia y la propia candidatura a la Presidencia de la Junta. Yerran los que piensan que un desastre de Pedro Sánchez salvará a Susana. Alea jacta est, pero los postreros meses que alargan las agonías son los que apuran el fulgor del relámpago del poder esquilmado.

Y se equivocan también quienes dan por segura la acumulación de dichos cargos en Maria Jesus Montero. Pronto empezarán los balazos para acribillarla y no serán de enfrente, sino balas perdidas del tapado, ebrio del poder añorado, como antaño hiciera con Espadas y alguna concejala fichada como independiente por éste.

La política española se ha convertido en una gestión de tapadillo protagonizada por tapados. Al igual que la carne mechada, la listeriosis se ha hecho crónica.

El Rey se sienta en el sillón de Marchena; Marchena pierde la plaza, cumplida su misión, algunos hablan de doce años de condena; y ya empiezan los exilios por doquier, por poner, miren la de Juan Lebrón.

Fíjense el descalabro que supone que los candidatos como antaño los dominicos, los decida el Rey por encima de lo votado por los ciudadanos; y cómo el único Partido republicano (han oído bien, Partido, pues pervirtieron los círculos y se constituyeron en elementos decorativos del sistema) mendigan a éste –via Pablo Iglesias- una decisión de investidura que el sistema constitucional no fijó para quien solo ha de ser mero árbitro.

Pero por suerte, nos queda La Liga; alguna cofradía en otra salida extraordinaria y las luces de Navidad que serán más prematuras que nunca.

Hasta Malú, como la Pantoja, volverá a cantar, y es que el mundo sigue girando alrededor de la Luna, pero ya no se ven estrellas.

Creep.


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