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Viéndolas venir

Manifestar lo que sea

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Álvaro Romero @aromerobernal1
06 mar 2021 / 10:38 h - Actualizado: 06 mar 2021 / 10:41 h.
"Día Internacional de la Mujer","Viéndolas venir","Historia","Pandemia","Día de la Mujer","Huelga feminista 8M"
  • Dos símbolos feministas durante una marcha el 5 de marzo de 2021.
    Dos símbolos feministas durante una marcha el 5 de marzo de 2021.

Andan a la gresca los colectivos irreconciliables de estas dos Españas de siempre porque todos quieren salir a la calle y criticar al contrario por hacerlo, simultáneamente. Y, encima, están midiendo el nivel de crítica que cada uno de sus archienemigos está recibiendo para demostrar que ellos reciben siempre más y que no sé quién les tiene manía. Mamá, el profe me tiene manía. Y tú más. Pues anda que tú. Pues eso.

La reflexión debería ser, como siempre, a la inversa. No hacia afuera, sino hacia dentro. No contra el otro, sino sobre uno mismo. Porque es cierto, por ejemplo, que el movimiento feminista ha hecho un notable ejercicio de introspección de su función en la sociedad y ha asumido, en general, su responsabilidad de cara a este 8-M mientras que quienes le niegan hasta la razón de su propia existencia se han reunido masivamente en Sevilla para seguir negándole razones incluso al Padre de la Patria Andaluza en un día tan señalaíto, para señalarse ellos solos. Aquí lo hemos contado. Pero no es menos cierto que falta el convencimiento profundo de que aquí nadie debería estar hablando de un pulso político, sino de un pulso contra la muerte y a favor de la responsabilidad colectiva. Políticamente, cada cual vota a quien le da la gana. Vitalmente, la gente se muere sin tener ganas siquiera.

Y esa es la enorme diferencia, el salto cualitativo que uno no termina de notar en quienes, con la razón y la historia en la mano, deberían lanzar el contundente mensaje de que las mujeres no van a salir en masa a la calle este 8-M no porque se lo prohíba nadie sin competencia para ello, no porque nadie las critique ni porque nadie intente silenciar su imprescindible reivindicación, sino porque no les sale de allí. Y no les sale porque son madres, abuelas, parejas, hermanas, hijas, nietas, o sea, esa mitad de la humanidad que –injustamente, por el desequilibrio en el reparto de tareas y beneficios- ha estado y sigue estando para que la humanidad entera no se vaya a pique. Para construir este discurso, para manifestarlo, no hace falta hacer ninguna manifestación masiva y presencial. Y menos hoy, y no solo lo digo por la pandemia, sino por los medios que han ido sustituyendo al asfalto de la calle en los últimos años. Hoy se puede manifestar lo que sea, y masivamente, sin pisar la calle. Todo el mundo lo sabe. Y quienes no lo sepan, aislados, irán quedando como lo que probablemente son: “una fruta vana / de aquella España que pasó y no ha sido, / esa que hoy tiene la cabeza cana”. Lo dijo Machado. Yo simplemente lo repito.


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