Mentiras y esteladas

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22 may 2016 / 23:11 h - Actualizado: 22 may 2016 / 23:13 h.
"El Baradero"

El asunto de las esteladas ha sido otro aldabonazo a la realidad política en la que nos hemos sumergido. Patrioterismo independentista comprendido y hasta ensalzado por una parte importante de esta nueva progresía indefinida formada por tertulianos, articulistas, miembros y portavoces de algunos partidos, algunos juristas y hasta el propio Club Barcelona, han reivindicado el derecho a la libertad de expresión que significa la presencia de esteladas en una final de la Copa del Rey.

Según la resolución judicial, esa prohibición impide, de forma pacífica, manifestar y expresar su ideología política con la exhibición de la bandera estelada, sin que concurran razones y motivos con la entidad suficiente como para poder restringir el uso de un derecho fundamental en referencia a la libertad de expresión. La propia e ínclita Ada Colau, alcaldesa de Barcelona, ha declarado en televisión que pitarle al rey o la bandera española también es un acto de libertad. ¿Pero es que nos han tomado a todos por tontos? ¿Es que nos lo vamos a tragar todo? ¿Aceptarían de buen grado que el Camp Nou se llenara de banderas españolas? ¿De verdad lo aceptarían? ¿Qué queremos engañarnos nosotros mismos?

Resulta que la que habla de libertad de expresión y reivindica el derecho a pitarle al Rey o la bandera le niega una pantalla a los ciudadanos para seguir la selección española. Resulta que los mossos, en numerosas ocasiones, han retirado banderas y bufandas españolas en los campos catalanes por entender que eso podría interpretarse como una provocación. Resulta que a los comerciantes se les multa por no rotular en catalán y hacerlo en castellano es una provocación. Y ahora no permitir una estelada es un acto contra Cataluña para evitar enfrentamiento con los que no piensan igual es un ataque a la libertad de expresión. Lo peor que puede pasarle a una sociedad es ser manipulada por las ideologías y que no se dé cuenta de cómo le toman el pelo y, desgraciadamente, la nuestra lo es cada día y va en aumento.

¿No es provocación recibir a un terrorista por las máximas autoridades catalanas? ¿Eso no es provocar y revolver las tripas de los familiares de los 800 muertos a manos de los amigos del invitado? Por cierto, 50 de esos muertos catalanes. ¿Qué burra nos quieren vender?

Personalmente me da igual lo que se lleve a un campo de fútbol como símbolo, pero no puedo soportar, y me da asco supremo, cuando se manipula la verdadera intención de los hechos.

Que rápido se acude a la «libertad de expresión» o «los derechos humanos». Esos son los salvoconductos del trile ideológico. Si un juez ha aceptado la presencia y ha revocado la decisión de la delegada del Gobierno hay que aceptarlo porque eso es lo correcto en un estado de derecho. Pero hacer comulgar a un país entero con ruedas de molino es atentar contra la inteligencia y tomarnos a todos por idiotas sin criterio. En román paladino y resoluciones judiciales aparte. Jugar la Copa del Rey y llenar un estadio de banderas independentistas es libertad de expresión pero su objetivo es tocarle los «bemoles» a millones de ciudadanos de todo un país.


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