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Los medios y los días

Milmillonarios, vanguardia del proletariado

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27 mar 2021 / 04:02 h - Actualizado: 26 mar 2021 / 19:05 h.
"Los medios y los días"
  • El "Sailing Yacht A" es el velero privado más grande del mundo, valorado en unos 500 millones de euros, está fondeando en Vigo. EFE/ Salvador Sas
    El "Sailing Yacht A" es el velero privado más grande del mundo, valorado en unos 500 millones de euros, está fondeando en Vigo. EFE/ Salvador Sas

Todos los envidiamos, no tienen ustedes a nadie que los defienda, aquí estoy yo decidido a hacerlo. “Tras un año de pandemia, los milmillonarios estadounidenses han visto aumentar su riqueza en 1,3 billones de dólares, un crecimiento de casi un 45%, con algunos de ellos multiplicando su fortuna hasta un 600%.”. Bueno, ¿y qué? ¿Acaso eso es malo? "La pandemia ha creado un increíble aumento en la riqueza de los milmillonarios del país mientras decenas de millones de estadounidenses se quedan aún más atrás". ¿Y qué? ¿Acaso no es eso la economía de mercado?, ¿no es eso la democracia?, ¿no es ese el sistema de vida que nos damos a nosotros mismos cuando acudimos a las urnas? O la gente es rematadamente pelotuda o vota capitalismo porque le agrada.

Ahora, claro, viene lo de siempre: hay que subirles a ustedes los impuestos. ¿Por qué? Hay obligaciones ineludibles que tienen los colectivos humanos. Por ejemplo, los presos tienen obligación de intentar huir de las cárceles y ustedes los milmillonarios de evitar en lo posible que el Estado opresor se meta a quitarles sus caudales, de ahí que posean ustedes mil y una triquiñuelas empezando por los paraísos fiscales. El personal deseando que les metan mano a los paraísos fiscales en tiempos de paz, ahora mismo, vamos. ¡Pero si ni siquiera en tiempos de guerra Hitler quiso invadir Suiza porque daba el avío para las negociaciones digamos financieras y económicas para sus millonarios y otras con los países que eran sus enemigos en la Segunda Guerra Mundial! Conquistar Suiza para los alemanes hubiera sido un paseo y ahí que la dejaron, sana y salva, por fortuna para los suizos.

Cuando les acusan a ustedes, pobres milmillonarios, de ser los causantes del cierre de miles de pequeñas empresas y de que muchas de esas pequeñas empresas son como vasallos de ustedes, ¿qué tiene eso de malo? ¿No es legal también? ¿No consiste el mercado en que el pez grande se coma al chico? ¿No empezaron los grandes siendo pequeños? ¿Por qué no se espabilan los pequeños ante ustedes, uniéndose? ¿No hemos quedado en que, según el adoctrinamiento oficial del capitalismo, hay que ser emprendedor? Pues vale, ustedes emprendieron, triunfaron y saben hacer su agosto en tiempos de pandemia y fuera de él, gloria a los emprendedores, honor al esfuerzo, a las noches en vela, a las horas y horas de trabajo persiguiendo la victoria mientras otros nos drogábamos con la televisión o con libros de Historia y Filosofía, o nos limitábamos a las clásicas e inmovilistas costumbres de las cervecitas en los bares y las marchas de cofradías o las romerías para rezar ante vírgenes y santos cuando en estos momentos el dinero está sobre todo en las tecnologías y los algoritmos, datos con los que hacer negocio que ni siquiera hay que pedir, miles de millones de seres humanos los facilitamos gratis y con sumo gusto: “utilizamos cookies”, “acepto”, lo aceptamos todo y así alimentamos sus alcancías de ustedes y luego a protestar porque han logrado un espanto de dinero. Evidente: el dinero para quien se lo curra.

Luego llega el Estado y les pide más impuestos para ofrecernos servicios a quienes hemos estado mirando a las musarañas mientras ustedes desarrollaban un durísimo trabajo por el bien de ustedes y de todos. Nada de eso, como ustedes son los mejores, la auténtica vanguardia del proletariado, seguro que se ocupan personalmente de crear millones de puestos de trabajo con ese dinero que han logrado con los sudores de sus frentes. Ni impuestos ni nada de nada, puestos de trabajo y por supuesto fundaciones con las que dar jugosísimas limosnas para que, si algún día se mueren porque no hayan logrado antes descubrir la amortalidad, poder entrar con camello y todo en el Reino de los Cielos.

Hasta aquí mi defensa. Son 90.000 euros por mi iniciativa, les hago una pequeña rebaja porque no me la han pedido pero el emprendimiento ahí queda, ¿no? No es para mí el dinero, se lo pasan ustedes a Ana Patricia Botín, es un acto de caridad hacia ella, liquidando mi hipoteca de una puñetera vez. Dicen que los bancos no tienen dinero...Solidaridad con este proletario de raza inferior a la de ustedes.


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