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Mitad de la mitad del metro

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18 jun 2022 / 11:28 h - Actualizado: 18 jun 2022 / 11:30 h.
"Metro de Sevilla"
  • Mitad de la mitad del metro

El juego tétrico de los políticos va demasiado lejos. Un presidente capaz de quitarle a Sevilla una línea aérea por la que esta ciudad ha trabajado durante años, para desviarla a otra, es verdaderamente un agravio merecedor del mayor de los rechazos. Quitarle a una ciudad para dárselo a otra es favoritismo, centralismo depredador real. Moreno Bonilla se dedica a enfrentar a las ciudades por favoritismo personal pero no solamente eso. Las enfrenta porque una Andalucía dividida es más fácil de dominar y de engañar. Cuando la persona de mayor responsabilidad en la Comunidad practica esa política engañosa pierde toda credibilidad, incluso para quienes pudieran ser sus beneficiados, porque sólo hay justicia en la equidad. Aparte que Sevilla nunca ha sido beneficiada por la Junta por más patrañas que se hayan lanzado concretos y específicos políticos fracasados, la ley del péndulo (en este caso supuesto péndulo) no es la forma de ser equitativos ni tampoco es gobernar con Justicia.

Cuando en plena efervescencia electorera, no es posible creer a un gobierno manifiestamente anti sevillano —como ha pregonado Bendodo con reiteración) cuando hace promesas hueras sobre el metro. No es creíble porque carece de sentido ofrecerse a costear el 50% de la mitad de la línea 3, sin plantear un acuerdo entre el gobierno de Andalucía y el del Estado. No es creíble porque se está viendo a las claras que se trata de un desafío, no una intención, para dejar en evidencia a su enemigo político. No es limpio utilizar ciudades como cartel electoral.

El gobierno, cualquier gobierno, tiene la obligación legal y moral de gobernar todo el territorio de la manera más equitativamente posible. En el Estado español este principio nunca se ha cumplido. Por el contrario, Andalucía viene siendo perjudicada a conciencia desde el momento mismo de ser conquistada y los gobiernos de PSOE y PP, como acendrados y fervorosos seguidores del “estilo español” de la forma imperialista de gobernar sigue la misma política: por una parte favorecer el crecimiento de otras comunidades al mismo tiempo que se abandona por completo la que, en teoría, debería potenciar y ayudarle a crecer para, cuando menos, ponerla a la altura de las demás, pero se lo impiden sus compromisos y su dependencia de la dirección estatal. En segundo lugar porque tienen claro que mantener a una comunidad en la pobreza la obliga a preocuparse por lo más perentorio, que es comer y habitar unas vivienda digna. Sólo cuando están cubiertas las necesidades mínimas se puede reclamar un nivel suficiente de información para que sus decisiones puedan ser acertadas. Pero es que a los gobiernos sufridos por Andalucía desde 1977, no les interesa que los andaluces se informen, les interesa mantenerlos en la dependencia, la demagogia y el engaño, porque esa es la situación que mejor permite manipular a sus habitantes. Y ahí se cierra el círculo.

El gobierno andaluz le quita líneas aéreas al segundo aeropuerto de la comunidad para dárselas al primero, se niega con subterfugios y mentiras a llevar a cabo el dragado, después de cuatro años no ha sido capaz ni de realizar el proyecto de la Ciudad de la Justicia, se niega a trabajar para poner en marcha las líneas del metro del proyecto mínimo que la ciudad necesita. En cambio se burlas de los sevillanos al usarlo como una honda para su personal enfrentamiento con el gobierno del Estado, porque prefiere darle una salida en perjuicio de la ciudad en vez de solucionar sus necesidades. El actual gobierno andaluz se burla de Sevilla al utilizarla como cartel electoral, aunque quisiera convencernos que desafía al gobierno para acelerar la construcción de media línea de metro, de la que ellos mismos ni se han preocupado en cuatro años de hacer el proyecto.


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