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Los medios y los días

Ni a Madrid ni a ningún sitio

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24 sep 2020 / 04:00 h - Actualizado: 24 sep 2020 / 04:00 h.
"Los medios y los días"
  • El presidente de la Generalitat, Quim Torra. EFE/Quique García
    El presidente de la Generalitat, Quim Torra. EFE/Quique García

A mí no hace falta que me diga Torra dónde tengo que ir y donde no, yo no voy a Madrid ni a ningún sitio a excepción de Sevilla y provincia donde trato de dejar algún dinerito en sus bares y restaurantes, más propina algo suculenta. Ahora más que nunca hay que aplicarse radicalmente la frase que le atribuimos, erróneamente según los especialistas, a San Ignacio de Loyola: «En tiempos de tribulación no hacer mudanza».

Dos bodas me han aplazado ya, una de ellas dos veces. La gente hoy anuncia su boda con un año y pico o dos de antelación, eso para mí es una eternidad y además no comprendo tal grado de seguridad en el amor a menos que se trate de esas parejas que ya tienen pensado aguantar todo lo que sea con tal de no disolver el sagrado vínculo dual. En la película Solos en la madrugada (1978), de mi admirado José Luis Garci, un José Sacristán convertido en presentador de un programa nocturno de radio destinado a la generación que podía perder la virginidad en un Seiscientos, le dice a sus oyentes: «¡Y cómo viene ese Diez Minutos de separaciones esta semana!, ¿eh? Pero nosotros nada, nosotros a aguantar». Pues cuando me invitan a esas bodas con tanto espacio temporal de por medio me acuerdo de la peli.

Además de dos bodas, también me han suspendido un curso presencial que tenía que impartir en la Universidad de Cantabria y supongo que harán lo propio con otro de doctorado en una universidad de Colombia, un país que en estos momentos es doblemente noticia, por el Covid y por las revueltas que hay allí, que por supuesto son más ignoradas por los medios que las de Venezuela, faltaría más, porque Colombia está regida por un amigo de Occidente y Venezuela quiere tener su petróleo, su litio, su oro y su coltán para ellos y como eso es así, todo lo que suceda allí es por culpa de un régimen asesino y narcogubernamental.

Dos tesis doctorales de dos universidades distintas en cuyos tribunales estaba las hemos hecho online, así como bastantes reuniones desde que empezó septiembre. Los exámenes de septiembre han sido online y mis revisiones de las calificaciones las he hecho por email con el alumnado que quería que le comentara su nota. Nada se me ha perdido en Madrid y menos en Barcelona en la que iba a celebrarse una de las dos bodas en el seno de mi familia de allí, pero, mire usted, con el rollo independentista supremacista ya no me apetece ir por aquellos lares, aunque me acercaré cuando el guion de la pandemia lo permita.

En cuanto a Madrid, siempre me ha atraído, es una ciudad abierta donde no te piden el carné de identidad, ya no dicen tanto eso de «este es de provincias» aunque siguen con la tontería de considerar a los andaluces graciosos y pintorescos, algo que me trae sin cuidado porque yo procedo de Sevilla y ellos de un villorrio venido a más en poco tiempo. Y como les gusta la Feria, me encanta que Renfe ponga más Aves para esas fechas y que vengan los capitalinos a dejarse aquí los euros, algunas capitalinas vestidas de flamenca y todo.

A Madrid y Barcelona las sustituyo por Sevilla que a pesar de llevar 65 años en ella aún no la conozco bien y al resto de lugares y paisajes por la Sierra Norte de Sevilla o por el Aljarafe. ¿Fuera de Sevilla? Andalucía Occidental ¿El extranjero? Ahí está El Algarve que da gusto verlo y sentirlo. Mascarilla, distancia de seguridad, lavado de manos y camino adelante, paso al frente, como canturreábamos en mi infancia: «Al saludo, la mano en el culo, la pipa en la boca y adelante mi tropa». Todo dentro de un orden geográfico.


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