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Los medios y los días

No una, muchas cabalgatas

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02 oct 2020 / 04:00 h - Actualizado: 02 oct 2020 / 04:00 h.
"Los medios y los días"
  • No una, muchas cabalgatas

El primer regalo que hay que pedirle este año a los Reyes Magos es que nos inspiren y nos digan el secreto de cómo van a llegar a Sevilla a dejarles a los niños sus regalos sin contaminarse ellos mismos con el virus. Bueno, ya sabemos que son mágicos y magos y que no es fácil por tanto que se contagien pero quién sabe hasta dónde llega el poder de ese virus maligno.

Por si acaso, lo primero será que, si es necesario, sus majestades se coloquen una mascarilla. Y que todo su cortejo haga lo mismo, incluyendo a los camellos o a cualquier cabalgadura en que lleguen o que se la pongan los conductores de los tractores si es que los reyes traen tractores que tiren de sus carretas.

Como en 2021 no vamos a tener la cabalgata principal por las calles del centro, ¿qué tal si en lugar de una hacemos muchas cabalgatas, sencillas pero festivas cabalgatas por todos los barrios de Sevilla, por todas partes, y los niños las ven, unidos en pequeños grupos con algunos de sus familiares, desde los balcones, desde las terrazas, desde las azoteas? Sus Majestades deben hacer magia y en la misma noche de Reyes multiplicarse y multiplicar sus cabalgatas de manera que no exista sólo una sino muchas por cada zona de Sevilla, muchas, todas ellas organizadas y en coordinación, con unos adultos que, por fin, todos, todos, facilitemos un orden que permita que les regalemos a los niños aquello que les debemos y que les hemos arrebatado porque, no nos engañemos, hemos sido los mayores los que con nuestra irresponsabilidad nos hemos comportado como niños caprichosos y con el solo anuncio de una “nueva normalidad” lo hemos ensuciado todo y todo lo hemos convertido en la nueva anormalidad o en la vieja anormalidad porque el panorama no es nuevo.

Y los jóvenes de las movidas con sus deseos de ser los superhéroes que nunca serán, los “esto no va conmigo” del egoísmo máximo, se han unido a los mayores como esos tipejos que se meten en un bar y lo ponen a rebosar sin mascarillas ni nada colocando como pretexto de su delito nada menos que a la imagen y el significado de una virgen.

Les hemos traído carbón a los niños sevillanos y de otros muchos lugares, ése es el regalo de Reyes principal de estas Navidades: carbón. ¿Qué han hecho para merecerlo si encima han padecido un confinamiento de meses y lo siguen padeciendo? Podemos echarle la culpa al gobierno que para eso está porque siempre es mejor que la culpa la tengan otros pero, si vemos a un gobierno incapaz, más motivo para que nosotros le demostremos que no nos merecen. Por el contrario, hemos demostrado que tenemos lo que nos merecemos.

Ahora es el momento del desagravio a los niños y de la redención para nosotros. O lo será el 5 de enero, pero hay que preparase ya. Los padres y los hermanos con los niños de cada familia, no va a haber sitio para más, bien cuidados, ¿es que no hay balcones en Sevilla? ¿No hay azoteas? ¿No hay sitio en unas calles donde la gente que no esté en azoteas y balcones se agrupe civilizadamente, como en un acto cultual? ¿Por barrios? ¿Por zonas?

La cabalgata se divide en muchas, la magia de los Reyes lo puede hacer posible, un séquito, unos tambores y unas trompetas, calle por calle. Nuestros padres, nuestras abuelas, nuestras bisabuelas, se contentaban con una muñeca de trapo o un simple balón, sin cabalgatas. Mi nieta el año pasado jugaba más con un pollito de esos de cuerda mecánica que venden a un euro por las calles, los de toda la vida, que con otros juguetes sofisticados. Para hacer feliz a un niño sólo hay que regalarles dos cosas: paz e iniciativa, que ya ellos extraerán de sus imaginaciones el resto.


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