La Tostá

Nos dejan cada vez más solos

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Manuel Bohórquez @BohorquezCas
26 ene 2022 / 04:00 h - Actualizado: 26 ene 2022 / 04:00 h.
"La Tostá"
  • El cantaor ‘El Rubio’.
    El cantaor ‘El Rubio’.

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El pasado domingo murió Antonio Carmona Gómez El Rubio, cantaor linense de 90 años de edad, creador de un fandango que popularizó Camarón de la Isla (Porque venía faltito de sueño), una referencia importante del cante no comercial. También murió el lunes el astigitano Anselmo Cruz Torres, pariente de Antonio Mairena, gran aficionado y cantaor no profesional, que en una fiesta o reunión era capaz de emocionar con su pureza, gracia y arte. Los que seguimos mucho a Antonio Mairena solíamos ver siempre al Tío Anselmo haciendo palmas y dando unos olés sabios y a tiempo. Lo que podría haber contado este buen gitano sobre Mairena y otros genios del cante, por sus vivencias con ellos. Escribiendo este artículo supe ayer de otra muerte, la del cantaor astigitano Francisco Fernández Castro, Paco el Clavero, otra voz de esas que te podía hacer crujir los huesos, como la de Antonio el Rubio. Estamos, pues, de luto estos días en el cante con el adiós de estas tres personas tan queridas, aunque fuera por una minoría selecta de aficionados. Nos dejan cada vez más solos, huérfanos de tanto arte natural, sin florituras, por derecho. Antonio el Rubio era el ídolo de otros muchos cantaores amantes del buen gusto, a los que atendía siempre con extraordinaria amabilidad. He visto presumir a muchos jóvenes cantaores de ser seguidores del linense o del Álvarez, el fandanguero malagueño. O de José el Pañero, padre de Perico y José el Pañero, los cantaores y bailaores actuales, de Algeciras, que murió también recientemente. En otros tiempos los artistas de este corte morían sin pena ni gloria, sin que nadie se enterase, pero con las redes sociales, estos humildes flamencos no caen del todo en el olvido. Los jóvenes se hacen con sus vídeos y los cuelgan a diario en sus muros de Facebook declarando su admiración por ellos y esto hace que tengan un calor de la afición que seguramente no tuvieron nunca. Costará ir ahora al Festival de Mairena y no ver al Tío Anselmo con su elegancia natural saludando a todos siempre con esa anchurosa sonrisa tan entrañable. O acudir a La Línea y no pensar en lo afortunados que eran los linenses con tener entre ellos a un cantaor tan genial como El Rubio. Nos dejan cada día más solos. Habrá que mimar más a los que nos quedan.


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