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Nos gustaría construir

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28 jun 2020 / 09:46 h - Actualizado: 28 jun 2020 / 09:47 h.
"Tribuna"
  • Nos gustaría construir

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Nuestra sociedad, al menos una buena parte de la misma, se ha agotado, nos hemos desgastado porque nos empezamos a percatar que después de que pase el verano, nuestro periodo estival, la situación económica podrá ser muy complicada. Estamos sufriendo porque empezamos a ser muy conscientes que no va existir una solución bien definida a las consecuencias económicas que se irán derivando de la pandemia que ha afectado a nuestro modo de vivir.

No conviene que nos hagamos muchas ilusiones con la realidad política que existe en nuestro país. Hemos vivido recientemente una aproximación entre los dos partidos que, si fueran juntos, podrían dar más seguridad a quienes habitamos en España. Pero no pensemos que esto será de esta manera hasta el final de la legislatura ¡ojalá que sí!

El agotamiento se da, en buena medida, por la falta de acuerdos estables entre los partidos que más lo deberían de tener claro.

El tejido empresarial sabe que el acuerdo en necesario y lo están dejando caer en todos los foros posibles; también están en esta línea una buena parte del tercer sector, así como asociaciones civiles de diversa procedencia ideológica. Los tiempos no están para desperdiciar las oportunidades que puedan ir surgiendo a lo largo de la crisis económica que se avecina. Los políticos tienen una gran responsabilidad.

Ha llegado el momento de construir, se trata de un verbo que encaja perfectamente en los objetivos de la gran mayoría de la población de España. Somos muchas las personas que tenemos como idea fija la acción dinámica del significado de este verbo.

Construir implica tener una voluntad firme y decida de hacer que los proyectos empresariales y sociales, sean ahora, más que antes espacios que favorezcan la inversión económica y la creación de puestos de trabajo.

Construir es estar dispuestos a escuchar las iniciativas sensatas que los diversos sectores de la sociedad pueden ofrecer. No podemos despreciar a quienes están dispuestos a emprender proyectos que den vida a la economía. Hay que apoyar toda iniciativa que suponga la posibilidad de generar empleo porque, no lo olvidemos, fomentar puestos de trabajo tendría que ser el objetivo primordial de todas las fuerzas políticas. No cabe en el corto plazo otro objetivo que no sea el ofrecer la posibilidad de trabajar a quienes pueden perder su puesto laboral.

Hay que huir de establecer una sociedad subsidiada, esto destruiría nuestra sociedad del bienestar. Nos haría a todos más pobres y, sobre todo, nos haría dependientes de un sistema político que iría ahogando a la democracia lentamente.

Las personas queremos construir y esto significa activar la dinámica de la implicación. Las personas deseamos implicarnos porque sabemos que es el único camino para sacar nuestro país de las horas bajas a las que nos enfrentamos. Somos muy conscientes de que el bache que estamos pasando en la actualidad será superado porque nuestro deseo es construir.

La construcción de un proyecto comporta contar con personas que quieran implicarse, ya que prefieren ser protagonistas de esperanza que sujetos de un dependencia política. Esto lleva a la tristeza de la sociedad y a la angustia, la sociedad muere poco a poco.

La implicación supone arriesgarse, lo cual en estos tiempos que corren tiene un gran mérito; pero si queremos superar la crisis en la que estamos inmersos no existe otro camino. Claro, necesitamos compañeros de viaje que apuesten por fomentar una economía amparada en la economía social de mercado, lo cual comporta libre mercado, pero con una gran vocación social; lo que supone pensar en los demás y no exclusivamente en uno mismo.

La economía social de mercado no podrá desarrollarse nunca con políticos anclados en unos principios económicos populistas; porque, lo que precisamente desean éstos es generar dependencia social, y esto hace que los ciudadanos perdamos toda posibilidad de competir con sensatez y de ayudar a establecer un sistema que potencie la riqueza social.

Para construir es urgente que partidos socialdemócratas, democristianos y liberales puedan establecer un camino que afiance una sociedad libre y comprometida con la búsqueda de la dignificación de las personas. La justicia social debe basarse en principios estables y alejados de ideologías totalitarias. La justicia social comporta poner en el centro de la economía y de la política a las personas, y hacer que éstas puedan desarrollar una vida digna. Implicarse es posibilitar un espacio para que cada ser pueda, desde la libertad, construir un proyecto que salvaguarde el respeto hacia los demás.

Cuando en estos días vemos que muchos políticos y, por tanto a Gobiernos, que se alejan de lo señalado en el párrafo anterior conviene recordarles que se desvían del camino de la justicia social. Deberían, sin dudarlo, de tener presente que la justicia social está ligada en su base doctrinal al compromiso del cristianismo y de la propia Iglesia Católica. El Concilio Vaticano II, en el año 1965, nos dejó, entre otros textos, el siguiente párrafo: " La conciencia más viva de la dignidad humana ha hecho que en diversas regiones del mundo surja el propósito de establecer un orden político-jurídico que proteja mejor en la vida pública los derechos de la persona, como son el derecho de libre reunión, de libre asociación, de expresar las propias opiniones y de profesar privada y públicamente la religión. Porque la garantía de los derechos de la persona es condición necesaria para que los ciudadanos, como individuos o como miembros de asociaciones, puedan participar activamente en la vida y en el gobierno de la cosa pública. Con el desarrollo cultural, económico y social se consolida en la mayoría el deseo de participar más plenamente en la ordenación de la comunidad política. Se reprueban también todas las formas políticas, vigentes en ciertas regiones, que obstaculizan la libertad civil o religiosa, multiplican las víctimas de las pasiones y de los crímenes políticos y desvían el ejercicio de la autoridad en la prosecución del bien común, para ponerla al servicio de un grupo o de los propios gobernantes. La mejor manera de llagar a una política auténticamente humana es fomentar el sentido interior de la justicia, de la benevolencia y del servicio al bien común y robustecer las convicciones fundamentales en lo que toca a la naturaleza verdadera de la comunidad política y al fin, recto ejercicio y límites de los poderes públicos".

Quienes habitamos en España queremos construir y deseamos que nuestro referente de sociedad sea una democracia que se basa en los principios que nuestra Constitución refleja en los distintos artículos que la configuran. Somos personas que desean implicarse en un proyecto que nos acerque, nos aproxime y no nos aleje, porque la lejanía puede suponer la destrucción de un país más libre y más responsable.

Entristece y da coraje que la implicación de quienes suman la mayoría de nuestra representación parlamentaria, socialdemócratas, cristianodemócratas y liberales, avancen tan lentamente en acuerdos que harán que España sufra lo menos posible ante los retos que está planteando una pandemia que no ha desaparecido y que sigue estando presente.

El PSOE ha dado instrucciones de estudiar los diferentes puntos que configuran la propuesta que ha hecho el PP ¡ojalá que esta vez sí sea posible aproximar posturas! Ciudadanos parece que está avanzando en un entendimiento con el Partido Socialista.

El PSOE no puede ignorar sistemáticamente al Partido Popular, no puede darle la espalda y, dado que es Gobierno, tiene que buscar permanentemente el diálogo; asimismo el PP no puede encerrarse en sus propuestas como las únicas posibles, tiene que estar dispuesto a modificar y a alinearse con el Partido Socialista en temas de gran calado para que la revitalización de la economía sea posible, así como en la búsqueda de una justicia social conjunta.

Hace bien Ciudadanos con intentar trabajar por una aproximación entre el PSOE y el PP. Desde esta perspectiva puede hacer una gran aportación a nuestro país, y no se le puede criticar porque sí.

El PP es un partido de gobierno, por lo tanto tiene que estar atento a lo que el Partido Socialista proponga sin buscar una polémica perenne; pero ejerciendo una oposición constructiva y propositiva. Puede ser un buen ejemplo en aquellas Comunidades Autónomas en donde Gobierna, lo mismo que el Partido Socialista.

Quienes vivimos en España queremos construir. Construyan PSOE, PP y Ciudadanos, porque si no nos agotaremos de Vds. y esto solamente favorecerá al populismo radical. Están muy cerca las elecciones de Galicia y del País Vasco; los partidos que tengan vocación de construir en las respectivas Comunidades Autónomas serán apoyados por la mayoría de los votantes. El PP y el PSOE seguro que tomarán buena nota.


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