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Los medios y los días

Obsesión con el pasado

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19 sep 2021 / 04:00 h - Actualizado: 19 sep 2021 / 04:00 h.
"Los medios y los días"
  • Foto de Andalucía Viva
    Foto de Andalucía Viva

¿Cómo va a avanzar este país llamado España si lo que tenemos ha alcanzado ya la categoría de neurosis obsesiva con el pasado que a su vez deriva en una paranoia colectiva por unas causas o por otras? Comprendo que la memoria es importante y que hay que conocer el pasado para aprender de él con vistas al presente y al futuro, pero centrar la vida en el pasado conocido es morir y alimentarse de nostalgia. Honremos a nuestros difuntos y tengamos presente el pasado pero para construir, no para destruir y odiarnos más, ¿pero este puñetero país cuándo se va a enterar de eso? Se hizo un intento en la Transición, de acuerdo, qué le vamos a hacer, los comunistas se sacrificaron, los fascistas también, todo para que siguiera adelante la otra cara del fascismo que es el capitalismo más o menos liberal, ahí quedaron sin rasguño alguno y con todos los honores grandes empresarios y banqueros que ayudaron a Franco en su masacre, libres, nadie les pasó la cuenta como nadie se la pasó a Carrillo o a Dolores Ibárruri, “Pasionaria”, o a otros líderes del periodo republicano. Perdimos los de siempre pero tampoco ganaron los otros y a Carrero Blanco lo quitaron de en medio.

Pasan las décadas y las nuevas generaciones, sobre todo de izquierdas, en lugar de buscar su seña de identidad en la defensa de los que llaman vulnerables enfrentándose con cohesión y constancia al neoliberalismo, las encuentran en azuzar la confrontación a partir de la mitificación de la Segunda República y el diablo Franco, es decir, en vez de ir a lo difícil, como estaba haciendo el PCE de Anguita y en sus inicios IU, esto es, combatir el neoliberalismo, algo a lo que se apuntó también la fracción izquierda de la socialdemocracia del PSOE, la izquierda juvenil , millennial y yoísta, se va a lo que le han enseñado, a lo fácil, a encabronar a todo el mundo, no escarba en el fondo de las causas de nuestras desdichas que es una sociedad bajo una dictadura de mercado sino que se dedica a desenterrar muertos y a descubrir la rueda todos los días. Entonces surge la reacción de quienes estaban ya vencidos desde que Blas Piñar y Fuerza Nueva se fueron a la papelera. Y aparece un oportunista llamado Pedro Sánchez que pacta con el diablo si hace falta, bueno con el diablo no que es un ser revolucionario, pacta con el infantilismo de la izquierda, incluyendo a la abertzale.

A partir de estos acontecimientos, algunos de cuyos rasgos ya los veíamos en un Zapatero remendón, estalla el Pasadocracia, es el pasado quien gobierna España y, repito, no para construir sino para destruir y volver a ese pasado destructor de la piel de toro. Aquí parece que no hay otra cosa que hacer que hablar de Franco, de la República y de ETA. Y todo eso ha muerto, quien desee resucitarlo es porque no debe tener problemas básicos como falta de trabajo, trabajo precario, falta de un techo, ostracismo en su propio país, discriminaciones anticonstitucionales. A mí me fusilaron a un tío durante la guerra civil. Descanse en paz, ni siquiera hemos ido a buscar sus huesos cuando hemos podido hacerlo. Su historia y la reacción de mi tía, su mujer, dan para una película. Así hay mucha gente de ambos bandos, Bien, ya se acabó la guerra, perdimos los rojos, alto el fuego, los dos bandos recogen a sus víctimas -los dos- se les da sepultura, se les honra y la vida sigue.

Lo diré con más claridad: a mí lo que me importa, de verdad, por tanto, lo otro también me importa, es que los alemanes no sigan diciendo más, nunca más, que nos están pagando el paro a los españoles, o que los investigadores de la vacuna española no tengan que dejar sus merecidos retiros para colocarse al frente de las investigaciones con becarios al lado, y que los ingleses dejen de acoger a mis antiguos alumnos porque aquí no hay una clase poderosa empresarial que les dé cobijo. A mí lo que me importa es dejar de una vez las colas de los rankings oficiales de desarrollo y crecimiento. El pasado lo llevo muy adentro, me dedico a estudiarlo desde la adolescencia, no para detener la marcha de un país sino para hacer de ese país una potencia mundial como ya fue en su día.


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