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Los medios y los días

Otra decadencia de Occidente

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22 jul 2022 / 05:47 h - Actualizado: 21 jul 2022 / 10:49 h.
"Los medios y los días"
  • Otra decadencia de Occidente

Si no he leído mal, el exprimer ministro inglés, Tony Blair, ha anunciado en una conferencia el principio del fin de la hegemonía occidental en el mundo. Es algo que muchos están viendo y lo dicen -yo mismo desde esta esquinita periodística-mientras otros lo ven pero no lo dicen porque -en palabra que utilizaba el periodista José María García- son unos lametraserillos de USA con miedo a la libertad de caminar solos y en buen entendimiento con todo el mundo, que ya va siendo hora de señalar con el dedo a los que están jodiendo a su propia especie debido a evidentes trastornos mentales.

Ahora bien, no tan deprisa, señor Blair, si Occidente pierde la hegemonía no habrá desaparecido ni como potencia ni como proyector de mentalidades. No habrá vencido Oriente porque Oriente lo que ha estado haciendo en gran medida durante los últimos decenios e incluso siglos es imitar a Occidente, de manera que el “veneno” occidental ya lo lleva dentro. Ni el misticismo indio de la India, ni el comunismo de Rusia-URSS ni el de China ni el de Vietnam ni el de Corea del Norte, ni la vieja o nueva izquierda de América Latina han sido ni van a ser hegemónicos, todo ello o ha desaparecido o desaparecerá o se ha transfigurado en sistemas similares al de Occidente. Han heredado las esencias mercantiles y matonas de Occidente, en concreto de Europa que se prolongó en EEUU. Y heredarán otros factores a los que temen, como son los casos de la aceptación de la homosexualidad, los derechos de la mujer o la eutanasia.

Aquí todo lo bueno y lo malo ha salido de Europa, por eso la vieja Europa, aquella mujer hermosa raptada por Zeus, debería sentirse orgullosa de su identidad grecolatina, católica, calvinista y materialista absoluta, con todo lo que estas ideas llevan consigo de enriquecimiento. No han vencido Buda ni Confucio ni el Che Guevara, por ahora, sino Hobbes y Nietzsche, otra cosa es que maquillemos la cruda realidad con colores fantásticos que nos permitan huir de ella.

Occidente está inmersa en una crisis de principios rectores de la vida que, tarde o temprano, les llegará a los aparentemente victoriosos países emergentes y acaso suceda también al revés: Occidente puede asumir algunos principios de esos países, como la autocracia, pero es que la autocracia es también “invento” que Europa ha exportado. Mientras en Oriente, gran parte de su historia, se ha caracterizado por un paternalismo, sea del emperador, sea del Estado, en puntos concretos de Europa fueron desarrollándose unos señores, germen de lo que llamamos burguesía, que son quienes provocaron que el humano tuviera que enfrentarse consigo mismo y empezara a darle a Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César.

Occidente tiene una lucha exterior con la que no estoy de acuerdo y se está equivocando porque le está trayendo muchas penalidades como derivación de seguir a unas personas dominantes que están fuera de sí. Ahora bien, lo más relevante y preocupante para mí es la lucha interna de Occidente contra Occidente que es la que puede destruirlo. Veremos en lo que acaba. De todas formas, el padre y la madre Occidente ya han dejado su ADN esparcido por el planeta, en sus hijos que, por muy creídos que se sientan, podrán ser hegemónicos pero sobre la base de la cultura a la que desean superar. Ya han querido enterrar varias veces a Occidente. Y ahí seguimos, con nuestras grandezas y nuestras miserias. ¿Saben por qué? Porque, por el momento, Occidente es la zona del mundo que más se parece a la naturaleza de la especie humana. Hasta ahora, esa característica lo ha mantenido vivo al tiempo que lo está matando.


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