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La verea

Pablo fra-Casado y el comienzo del fin del PSOE

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Ezequiel García ezegarcia85
29 abr 2019 / 09:54 h - Actualizado: 29 abr 2019 / 09:55 h.
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  • Pablo fra-Casado y el comienzo del fin del PSOE

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El pueblo votó. Se movilizó y dejó un resultado claro en escaños con esto de la Ley d’Hondt: quiere que gobierne la izquierda. No voy a hacer más análisis de porcentajes y números, que para eso tienen ustedes millones de webs y analistas que les explican virtudes y defectos de nuestra anticuada, carca y desigual ley electoral.

Hoy me quiero centrar en el que estuvo llamado a ser el gran unificador del centro-derecha español: Pablo Casado. Un chico que ilusionó en aquel sucedáneo de primarias del PP en las que se enfrentó a Soraya Sáenz de Santamaría con una oratoria rápida, ágil, mordiente y locuaz, acostumbrado a visitar tertulias a diario y encumbrado por su padrino José María Aznar.

Comenzó una limpieza desplazando a sorayistas y marianistas y dando una imagen de renovación que no ha calado en el electorado tradicional y fiel del Partido Popular. Sobre todo, porque muchos veían más en él a un asiduo a platós que a un verdadero líder del partido heredero de la democracia liberal y cristiana española.

Su discurso, a veces cercano a VOX, le ha hecho perder la brújula del centro. La fuerza de Abascal es un sentimiento más que un partido que ha llegado para quedarse, nos guste o no. Quizás haya tocado techo, quizás esté comenzando a fagocitar a un PP herido grave, que se desangra y que el torniquete puede no taponar la hemorragia de votos que se han perdido. VOX no se marchará. Ha llegado para quedarse. Toca zafarrancho en Génova.

Andalucía, sorayista en el lado del PP, tiene mucho que decir en este momento. Porque de una derrota, Juanma Moreno sacó un gobierno que está funcionando, a pesar de las exigencias impuestas desde Madrid en todo el proceso al PP regional y desbancó a Susana Díaz, a quien el destino, al menos por ahora, le ha devuelto la traición a Pedro Sánchez en forma de victoria de su eterno rival interno. Al menos, por ahora.

Así pues, el Partido Popular se enfrenta a un dilema vital: o refundarse o morir. Y la refundación viene por rehacerse como un partido demócrata y liberal, alejado de los postulados de VOX, que ha matado al PP que conocíamos hasta ahora. Casado debe dar un paso al lado y, en cuanto pasen las autonómicas, que puede sanar algunas heridas en el PP, poner al frente a gente con carisma y bagaje: Feijóo o nada. Ni Maroto (fuera del Congreso) ni Cayetana Álvarez de Toledo, por mucho aire intelectual que tenga la candidata por Barcelona, única electa en tierra hostil, están autorizados para ello. O quién sabe si este rebaño revuelto necesita de Pastor que los encauce. A buen entendedor...

Por último, los otros actores de este Juego de Tronos a la española, lo completan un PSOE que ayer, en la euforia del momento, se dejó llevar por militantes hiperexcitados que gritaban "Con Rivera, No" y que asintió como presidente Sánchez. Puede ser el comienzo del fin: si Unidas Podemos, en otro batacazo histórico del terrateniente de Galapagar, entra en el Consejo de Ministros -está deseando-, y cede ante una ERC disparada como un cohete, comenzará a cavar su propia tumba.

De este cóctel, los mejores parados son Rivera, Arrimadas y Ciudadanos. A un cuarto de millón de votos del PP, si no se contaran los votos de su feudo histórico de Galicia, Cs superaría a los populares en el global. Rivera no pactará con Sánchez, y será el verdadero azote para unos comicios que podrían repetirse en 2021. Es ahí cuando la formación de centro, si siguen moderados y firmes ahí, podrá alzarse con una más que probable victoria en detrimento de un PSOE al que la resaca electoral de ayer le pasará factura. ¿Andará Susana al acecho o estará Montero en su lugar? Del PP, hablaremos en 2021. Pero necesita volver a la moderación, al País Vasco y a Cataluña, de donde se fueron para ¿no volver?. Que viva la democracia y a gobernar.


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