martes, 04 agosto 2020
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, última actualización

Paisaje horizontal

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27 nov 2019 / 12:07 h - Actualizado: 27 nov 2019 / 12:10 h.
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  • Paisaje horizontal

Asómense a la calle Baños: la remodelación de su pavimento –cambiando su fisonomía y elevando su cota- es una nueva rendición al divismo de ciertos arquitectos y urbanistas y la enésima falta de respeto al patrimonio doméstico de la ciudad que va más allá de su monumentalidad. La condena del clásico adoquín de Gerena ha vivido una nueva derrota en esta vía que dejará de ser manga de coches para abrazar esa peatonalización que no siempre es Jauja. No es nada nuevo: cada calle levantada revela bajo el asfalto desarrollista esa piel venerable de adoquines que acaban revendidos por oportunistas.

¿Por qué no restaurar esa epidermis? En casi todas las ocasiones está ahí, intacta. Así lo revelan, una tras otra, todas las intervenciones en el pavimento de la Sevilla interior. Ahí está el ejemplo más reciente del entorno de San Marcos en el que se ha llegado a adoquinar con nuevas piezas industriales sobre los antiguos adoquines creando una nueva cota y un extraño juego de desniveles que sólo ha conseguido desfigurar la zona. Pero es preferible traerse de Alemania –o de donde sea- a un modernete calvo con jersey de cuello vuelto para hacer válido ese cuento del emperador que iba desnudo. Unas farolas ridículas por aquí, unas losetas por allí y pastora que me llevo...

Esa guerra contra el adoquín se completa con el culto a la superficie única y la eliminación de las aceras, sustituidas por esos espantosos pirindolos que ensucian cualquier calle. En San Luis o San Isidoro, por poner sólo un par de ejemplos, se puede contemplar perfectamente el dislate. Ahora le ha llegado el turno a Baños, reinterpretando con un despotismo pretendidamente ilustrado lo que debería ser restaurado. La propia ciudad enseña el camino. Nadie quiere tomarlo.


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